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La encrucijada de Sánchez: Entre el diálogo y el Chantaje

Si bien los resultados del 28A han supuesto que el PSOE vuelva a ser primera fuerza política en el parlamento, los retos que se le presentan tanto al presidente como a su ejecutiva van a ser más complicados que los anteriormente vistos.

Para comenzar, no solo tiene que buscar la vía para formar un gobierno estable, sino que tiene que pactar, esto supone la realización de negociaciones son sus posteriores concesiones. A diferencia de las anteriores elecciones en las que los números no eran favorables, esta vez Sánchez sí que puede elegir socios de gobierno. Por una parte, tendría que pactar con Unidas Podemos y con los partidos minoritarios para llegar a los 175 escaños, además de ganarse el apoyo o la abstención de Esquerra republicana.

La segunda vía es más rentable puesto que obtendrían la mayoría absoluta, aunque más incómoda debido a las importantes diferencias ideológicas; pactar con Ciudadanos. Esto supondría el enfrentamiento con sus bases además de la pérdida de aquellos votantes que confiaron en el PSOE con la esperanza de un gobierno de las izquierdas.

El pacto con Ciudadanos está más lejos de lo que muchos creen, aunque la mera existencia de esta posibilidad está siendo vista por un sector de la izquierda como la futura realidad tras los comicios autonómicos del 26 de mayo. Este pacto no solo perjudicaría al PSOE, sino que supondría para los de Albert Rivera una perdida de confianza de aquellos que le votaron para sacar a Sánchez de la Moncloa.

Pese a que el pacto más probable va a ser el de un gobierno de coalición entre las izquierdas, la ejecutiva del PSOE está explorando una tercera vía, la de un gobierno en solitario. Esta, aunque podría ser la opción más abierta por los pactos que puede realizar tanto con Ciudadanos como con Unidas Podemos y catalanes. El problema de esto es la desconfianza que puede llegar a levantar en ambos bloques a medida que avanza la legislatura.

El pacto de izquierdas despierta simpatías entre los sindicatos, tanto desde UGT como desde CCOO han instado a las formaciones progresistas a formar un gobierno estable. La patronal y el Banco Santander sin embargo recomendaban un ejecutivo entre PSOE y Ciudadanos como mayor garantía de estabilidad.

Si esta tercera opción no progresa, es posible que se vea inmerso en negociaciones que casi pudieran ser denominadas de chantaje, puesto que no se contempla la convocatoria de nuevas elecciones, una convocatoria que podría ser negativa para el partido.

En cualquier caso, las negociaciones de un gobierno de izquierda deberían iniciarse a la mayor brevedad posible, puesto que cada día que pasa se siembra más incertidumbre entre esos electores que apoyaron a Sánchez para liderar ese hipotético gobierno de izquierda y esto será perjudicial para la gobernabilidad de las comunidades autónomas y los municipios a partir del 26 de mayo.

La presión viene de ambos lados, teniendo esto en cuenta debemos plantearnos dos preguntas: ¿Conseguirá Sánchez imponer su propuesta monocolor?, o por el contrario ¿se verá obligado a claudicar en favor de una de las otras dos vías?