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“He sido protagonista de mi vida en todos sus capítulos”

“He sido protagonista de mi vida en todos sus capítulos. El último es la muerte y también la voy a protagonizar. No me quiero morir, pero tampoco voy a dejar mi vida en manos de terceros”*

Dr. Luis Montes

Tras la noticia de la muerte de Luis Montes, no exagero si escribo que percibo, en mayor o menor medida, una consternación social.

Él fue quien sacó la dignidad del final de la vida del rincón del miedo, quien nos habló del derecho al “bien morir”, y quien trataba al paciente más allá de la enfermedad.

La muerte digna debe ser tan reconocida como la vida digna. Porque hasta en este tránsito, hay diferencias marcadas no sólo por el poder económico y social, sino también por el poder que el nacional catolicismo sigue ejerciendo en la política de este país, que no en la sociedad en su conjunto.

El poder económico penaliza la igualdad de derechos en la vida y el nacional catolicismo potencia la desigualdad de derechos en la muerte. La suma de ambos, en este Estado Español hace que personas como el Dr. Montes sean necesarios para evidenciar la doble moral que sigue imperando en quienes toman decisiones sobre las vidas que no son suyas, como por ejemplo: vender armas destinadas a matar a quienes menos tienen, mientras van con mantilla a procesiones o celebran ser novios de la muerte, sin que la propia muerte se lo haya pedido.

Quienes no tenemos miedo a la vida, somos capaces de aceptar el final cuando ya no tenga sentido seguir aquí.

Me acuerdo mucho de mi abuela. Espero que no fuese doloroso su tránsito, pero tengo presente las veces que durante los últimos años decía: “¿Qué hago yo aquí?” Les prometo que la entendía perfectamente: una persona activa con una gran inquietud cultural, perdió todas las facultades. Perdió las ganas de vivir. Y estoy segura que fue un sufrimiento para ella y también para el día a día de quienes en mayor o menor medida, cuidaban de ella o estábamos con ella.

Despedirse es muy duro. Despedirse con sufrimiento lo es todavía más. Morir en Paz debe de ser un Derecho Humano para disfrutar de nuestra vida.

Por eso es necesario reivindicar la figura digna de Luis Montes por encima de quienes lo quisieron matar en vida condenando su labor y su trabajo, condenando así, a las personas a las que él y su equipo atendían. No es necesario recordar en este artículo a quienes nunca se las va a pasar factura por el daño hecho porque se mueven con total impunidad, pero desde esta pequeña tribuna y amparada en la libertad de expresión escribo que son indignas y falsas, no se merecen nada más que la más absoluta repulsa a nivel político y humano.

Gracias Luis Montes por ayudarnos a recorrer la vida hasta donde desconocemos.

Tenemos que partir. Esta es la realidad de todo ser humano.

*fragmento de entrevista en 20 min. 24/05/2016

Psicóloga.