LA ZURDA

No es el máster

“No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar” Ángela Davis

No se trata del máster. La corrupción, las mordidas del 3%, los títulos comprados/regalados, son prácticas socialmente admitidas durante muchos años. Los modelos e ídolos a seguir eran (y son) defraudadores profesionales. A pesar de nuestras libertades y derechos, no hemos desterrado las prácticas basadas en favoritismos, enchufes, abolengos y en los “no sabes con quien estás hablando”, arraigadas en nuestra sociedad y bendecidas en su día por la dictadura franquista. Hemos cambiado la superficie, pero no el fondo.

El fondo tiene que ver con el modelo de sociedad que estamos construyendo, en el que una parte con poder económico, se está encargando de criminalizar la Solidaridad y otra parte, sin poder económico, vamos tapando los agujeros del Estado del Bienestar para que no sea individualista, competitivo y sin respeto por las diferencias.

Comprar un máster, es un pequeño detalle sin importancia comparado con la inmovilización del barco de Proactiva Open Arms, ONG que rescata personas en el Mediterráneo; pero forma parte del mismo engranaje de corrupción. Se realizan transacciones para que la desigualdad se mantenga, para que cada persona ocupe el lugar en la sociedad que “esta gente” le ha designado.

Ninguna persona de renombre con olor naftalina, va a ser una fracasada escolar. Será una emprendedora, una magnífica relaciones públicas, una persona “amante de sus aficiones”, “filántropa”, amiga de sus amigas o vendedora de porcelana, portadas en papel couché, no sé… pero nunca será una fracasada que trabaje en precario, encadenando contratos y sin asegurar en algunos de ellos.

Ninguna persona que haya nacido en mitad del conflicto de Siria, que esté huyendo por el mundo para vivir, va a conseguir fácilmente rehacer su existencia. Quienes manejan los hilos de la guerra, viven del tráfico de muertes.

Poblaciones enteras de países esquilmados, lo tienen difícil para levantar la cabeza porque les roban los recursos y les rechazan en esos países ladrones. No se trata de capacidad, se trata de Justicia.

Falsificar las notas de un máster no es cuestión baladí. El proceso consiste en contar con quienes lo han planificado, quienes lo han permitido, quienes lo han realizado y quienes lo han ejecutado. Para estas personas no existen las otras, las que cursan estudios con esfuerzo económico y vital.

Así, con estos pequeños detalles que en el fondo son muestras de poder corrupto, se rompe una sociedad solidaria en la que cada ciudadana y ciudadano debería aportar lo que mejor saben hacer para que caminemos sin dejar a nadie atrás.

Se empieza comprando una nota, y se acaba esquilmando la hucha de las pensiones.

Cambiemos.

Psicóloga.