Un capitalismo primitivo ataca al capitalismo normativo
El Presidente de los Estados Unidos se comporta como un mercantilista de los albores del capitalismo. Eso es lo que se deduce de sus actuaciones impetuosas y sus pronunciamientos confusos y contradictorios. Es el suyo un capitalismo primitivo que reduce el comercio mundial a una suma cero, en el que todo lo que uno gana es siempre a costa de otro, puesto como Colbert y sus antecesores, piensa o parece pensar que el volumen del comercio global es inalterable (1). Son ideas no sólo anticuadas, sino desmentidas por la evolución del capitalismo, que ha basado su expansión en un crecimiento constante y sin fronteras, solo interrumpido por crisis coyunturales, superables si se aplican políticas correctas y oportunas.
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