Un estudio advierte: el discurso antiinmigración más convincente no es el que grita, sino el que habla con aparente moderación
Cuando hablamos de odio solemos pensar en insultos y humillaciones. Sin embargo, el rechazo a los inmigrantes puede camuflarse bajo un envoltorio más “amable”. Los mensajes hostiles hacia ellos en redes sociales tienen el enorme poder de cambiar lo que pensamos. Por eso es importante entender cómo nos afectan.
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