El termostato de nuestro cuerpo frente a altas temperaturas
- Escrito por Leybi Cáceres Cardona
- Publicado en Sanitem
En la mayor parte de los países del continente europeo, se puedan experimentar desde temperaturas muy bajas, así como también temperaturas muy elevadas que pueden afectar de diferente manera a nuestro cuerpo, entre otras patologías, por lo que acertamos lo que decía el gran filosofo Aristóteles, “Tiene que existir un punto medio para poder evitar los extremos, pues estos son malos”. Pero bien, resulta increíble, como nuestro cuerpo, funcionando en adecuadas condiciones, puede, través de mecanismos anatomo fisiológicos regular nuestra temperatura, tomando de referencia la temperatura del medio ambiente.
Y como se lleva a cabo este mecanismo, pues resulta que a nivel de la piel, existen termorreceptores, que envían señales a una de las áreas importantes de nuestro cerebro - el hipotálamo -, quien funcionando como termostato, envía señales a nuestros vasos sanguíneos, provocando vasodilatación al detectar temperaturas muy bajas, para que así de esta manera libere calor a nuestro cuerpo, o también puede provocar vasoconstricción al momento de detectar temperaturas muy elevadas, para ayudar a nuestro cuerpo a conserva el calor.
Ahora enfoquémonos en la termorregulación de la temperatura ante la estación más calurosa del ano, que para algunos es la más bonita – el verano. El sistema nervioso autónomo recibe señales para activar las glándulas sudoríparas, las cuales empiezan a secretar y a liberar sudor, desde la capa más profunda de nuestra piel, - la dermis - hasta la capa más superficial de nuestra piel, - la epidermis -, provocando que el calor sea absorbido y que nuestra piel se enfría, en conjunto con nuestros órganos internos. Ahora ya podemos comprender, porque sudamos cuando nos exponemos a temperaturas muy elevadas, ¿verdad?
Entonces, si el sudar forma parte de una refrigeración natural de nuestro cuerpo, ¿qué más podemos experimentar en este proceso de termorregulación? El sudor está compuesto por agua y minerales, si sudamos mucho, nuestro cuerpo empieza a perder estos componentes, hasta llegar al punto de deshidratarnos, sino tratamos la manera de ir reponiéndolos periódicamente. Entonces hidratarnos de una manera adecuada, con los líquidos adecuados, será una parte esencial que contribuya a un buen funcionamiento de nuestro organismo y así poder desempeñar de una manera adecuada nuestras actividades diarias.
Es importante comprender que por diferentes motivos, no todos los cuerpos tienen la capacidad para responder de la misma manera ante los cambios de temperatura, algunas personas comienzan a sudar más, pierden más líquidos y electrolitos, el cuerpo comienza a experimentar mayor gasto de energía, por un mayor sobreesfuerzo, por lo que el cuerpo comienza a experimentar agotamiento, acompañado de debilidad, mareos y náuseas, lo que afecta de forma negativa a nuestro cerebro, dejándonos con tendencia al sueño.
Pero cuando el cuerpo no puede regular su temperatura, se puede experimentar lo que se llama “Golpe de Calor”, algo categorizado como una emergencia médica, por el daño cerebral y daño a otros órganos principales, que puede provocar.
Las altas temperaturas también pueden ocasionar problemas a nivel del sistema cardiovascular, ya que nuestro corazón comienza a bombear la sangre de una forma más rápida, para ayudar a nuestro cuerpo a enfriarse, por lo tanto, esto corresponde un riesgo para todas aquellas personas que tienen problemas cardiovasculares.
Además, el calor puede ocasionar problemas en la piel, como sarpullido, irritación y enrojecimiento de la piel, todo esto provocado a un sudor excesivo y que los poros estén tapados.
Por otro lado, con la edad, la función del sistema de termorregulación en nuestro cuerpo, va disminuyendo, esto debido a cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento, como: deterioro sensorial, disminución del metabolismo basal, pérdida de la masa muscular y del tono vascular; por lo tanto, las personas de la tercera edad son más susceptibles tanto a las temperaturas cálidas, como frías.
Sin embargo, no todo es malo, cuando hablamos de temperaturas altas o calor, especialmente cuando entramos a la estación más bonita del ano pues el reconocido filosofo Aristóteles decía que: “El calor es esencial para la generación y el crecimiento”.
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