Si la inteligencia artificial piensa por nosotros, ¿puede atrofiarse nuestro cerebro?
Cada nueva herramienta que inventamos los humanos nace con la pretensión de facilitar una necesidad determinada. Pero todas las herramientas tienen la posibilidad de acabar produciendo el efecto contrario al que se buscaba con ellas cuando se usan de manera extrema. Es lo que el pensador Marshall McLuhan denominó la “Ley de Reversión”, según la cual todo medio o herramienta humana, usando de manera exagerada, produce el efecto contrario al deseado, colapsando el sistema para el que se creó.
- Publicado en H+ Prospectiva