Vimos ya, en la campaña electoral de Extremadura, lo que estamos viendo en la de Aragón y previsiblemente, se repetirá en la de Castilla – León: mucha crítica al nuevo sistema de financiación, con acusaciones de grandes beneficios para Cataluña, en detrimento del resto de CCAA. Lo que ningún candidato del PP se atreve, es a presentar un sistema alternativo, ni a poner cifras de lo que “su modelo” aportaría a cada Comunidad Autónoma. ¡Qué fácil es criticar, qué difícil, presentar alternativas. Y si el principal partido de la oposición es incapaz de proponer, mejor se calle y se acoja al nuevo sistema. Es lo que ha hecho hasta ahora, sin tantos aspavientos ni críticas. Que las hubo, y si alguien tiene alguna duda que eche mano de los archivos. Pero, lo verdaderamente preocupante, es comprobar una constante, que ha venido para quedarse, en casa del PP: privatizar la sanidad, y con ella, todo lo que supone quebraderos de cabeza, para los gestores públicos. Es decir, privilegiar a empresas privadas para que hagan negocio, con los principales servicios públicos, para ellos quedarse simplemente como gestores del resto.