Mio Cid, mi señor, Princeps Rodericus Campidocto
«¡Qué ventura tan grande si quisiera el Criador
que en este punto llegase mio Cid el Campeador!»
(Afrenta de Corpes)
Cantar de Mio Cid, c. 1207, probablemente de Per Abatt
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«¡Qué ventura tan grande si quisiera el Criador
que en este punto llegase mio Cid el Campeador!»
(Afrenta de Corpes)
Cantar de Mio Cid, c. 1207, probablemente de Per Abatt
“Yo el Supremo Dictador de la República: Ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo. Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca. Sus cadáveres serán enterrados en potreros de extramuros sin cruz ni marca que memore sus nombres”
Yo el Supremo, 1974, Augusto Roa Bastos
«Nosotros somos esa gente que construye iglesias y fábricas, que forja cadenas y monedas; somos esa fuerza viva que alimenta y divierte a todo el mundo desde la infancia hasta la tumba…»
La madre, 1907, Máximo Gorki
«Aunque el trueno apagara frases enteras, Ti Noel creyó comprender que algo había ocurrido en Francia, y que unos señores muy influyentes habían declarado que debía darse la libertad a los negros, pero que los ricos propietarios del Cabo, que eran todos unos hideputas monárquicos, se negaban a obedecer»
El reino de este mundo, 1949, Alejo Carpentier
«Qué otra cosa podía esperarse de los jóvenes universitarios en aquel entonces si hasta los que decían servir a la verdadera causa cultural y democrática del país eran hombres que arrastrarían su adolescencia mítica hasta los cuarenta años»
Últimas tardes con Teresa, 1966, Juan Marsé
«Esto fue lo primero que todos recordaron: que de pronto apareció alguien y destapó un pequeño frasco. Y a continuación se salpicó varias veces con el contenido de este frasco y una súbita belleza lo encendió como un fuego deslumbrante».
El perfume, historia de un asesino, 1985, Patrick Süskind
«Como afanoso geómetra procura,
sin hallar el principio que le mueva,
del círculo encontrar la cuadratura»
La Divina Comedia, s. XIV, Dante Alighieri
«Sin duda están en lo cierto los filósofos cuando nos dicen que nada es grande ni pequeño sino por comparación»
Los viajes de Gulliver, 1726, Jonathan Swift
¿Por qué publicaría su obra de forma anónima este pastor anglicano irlandés, doctor en ciencias?
«Cumplía con su tarea cotidiana como un caballo de noria que da vueltas con los ojos vendados sin saber lo que hace»
Madame Bovary, 1856, Gustave Flaubert
«Tendremos noticias de ellos, y ellos las tendrán de nosotros. Los conozco; son hombres de mucho temple. Llevan consigo en el espacio todos los recursos del arte, de la ciencia y de la industria. Con esto se hace cuanto se quiere, y ya veréis cómo salen del atolladero»
De la Tierra a la Luna,1865, Julio Verne
«La desesperación dominaba la ciudad. Y ni siquiera se pecaba ya. El mismo
espíritu maligno parecía haberse adormecido y cada hombre seguía su solitaria
vereda. El viajero ocasional que se encontraba en Goray caminaba
desconsoladamente por las calles durante un rato, y luego, con el saco vacío
y una maldición en los labios, abandonaba la población»
Satán en Goray,1933, Isaac Bashevis Singer
«¡Qué vida tan incómoda la de las señoras que anden siempre en estos enredos! No les arriendo la ganancia... ¡Ay!, aborrezco los tapujos y las ilegalidades... He nacido para vivir con orden y con decoro, está visto. ¿Le dará a ese tunante por venir?»
Insolación, 1889, Emilia Pardo Bazán
«La tragedia de un ser era la victoria de otro. Así son todas las demás cosas del mundo ̶ se decía Lope, con ánimo ligero ̶ y hay que andar alerta y madrugar»
La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, 1964, R. J. Sender
«Solo Epicteto había mirado a los ojos a sus torturadores y les había dicho: ‘‘Haced lo que tengáis que hacer, y yo haré lo que tengo que hacer, que es vivir y morir como un hombre’’»
Todo un hombre,1998, Tom Wolfe
«No era incumbencia suya investigar si la supuesta relación entre la exactitud de su memoria y la inequívoca claridad de sus sueños se hallaba legitimada»
Auto de fe, 1935, Elias Canetti
«Hablar con mi propia voz: lo máximo. No quise más, ninguna otra cosa»
Casandra, 1983, Christa Wolf
«(…) Para ella, preocupada por él, era cuestión de abatir fantasmas. Pero para él era bastante diferente, pues en primer lugar el fantasma más poderoso que debía enfrentar era él mismo, y tenía considerables dudas acerca de si quería que, en modo alguno, lo abatiesen»
Oscuro como la tumba donde yace mi amigo, 1968, Malcolm Lowry
(Clarisse a Ulrich) «Tú has dicho, también, que la pereza y la costumbre hacen que no se mire a ese agujero, o que la mirada se desvíe de él entreteniéndose en otras cosas. Bien; lo que falta no es nada del otro mundo: ¡hay que salir por ese agujero!»
El hombre sin atributos, 1930-43, Robert Musil
«Elisa no está nada influida por la necia tradición romántica, según la cual todas las mujeres gustan de ser dominadas, cuando no maltratadas de palabra y de obra»
Pigmalión, 1913, George Bernard Shaw
«Los políticos y los pañales hay que cambiarlos frecuentemente. Y por la misma razón»
La ilustre casa de Ramires, 1900, José María Eça de Queirós
«¿Cuáles son en el mundo las cosas que merecen fidelidad? Bien pocas. Yo creo que hay que ser fieles a la inmortalidad, ese otro nombre de la vida más rico de sentido»
Doctor Zhivago, 1957, Boris Pasternak
«(Nataniel) ¡De qué valen las palabras! La mirada de sus ojos celestiales dice más que cualquier lenguaje terrenal. ¿Puede acaso una criatura celeste introducirse en el estrecho círculo que traza la miserable necesidad terrena?»
El hombre de arena (Cuentos nocturnos), 1817, E.T.A. Hoffman
«Qui oblida lo passat oblida a si mateix»
(Quien olvida el pasado se olvida a sí mismo)
Tirant lo Blanc, 1460-64, publicada en 1490, Joanot Martorell
«Que diz verdat el sabio clarame[n]te se prueva:
omnes, aves animalias, toda bestia de cueva
quieren segund natura conpaña sienpre nueva
(por aver juntamiento con fenbra placentera)».
Libro de buen amor, 1330-43, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
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