De dos showman va la cosa. Uno, experimentado organizador de reality shows, concursos de Miss Universo y político de facundia turbulenta. El otro, amateur, partidario de hacer reír a los telespectadores de Ucrania “disfrazado” de mujer y, políticamente, pedigüeño impenitente. Este es el casting a dos bandas que comparecía este viernes en la Casa Blanca, integrado por el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelensky. La bronca estaba servida. Las formas del encuentro no tienen precedente por la directa hostilidad y el cruce de agrios reproches surgidos del encuentro abierto a observadores. Pero las formas, siendo importantes, no lo son todo. Veamos el contenido y origen de la disputa.