El intelectual contrarrevolucionario germano-austriaco Friedich Gentz (1764-1832) escribió que el sistema de la Santa Alianza se había construido como una federación de las principales potencias del continente y donde las potencias de segunda, tercera y cuarta clase “se someten en silencio, y sin ninguna estipulación previa, a las decisiones tomadas unitariamente por los poderes preponderantes” (apund Hans J, Morgenthau: La lucha por el poder y por la paz, Buenos Asures, 1963, pág. 609). ¡Si lo sabría aquel asesor de Metternich que seguramente estudiaría con el Canciller austríaco la manera de invadir la España constitucional en 1823 por decisión de la Santa Alianza! Un siglo después, Europa conocería los intentos de Alemania y de Italia de someter Estados singulares (España, Austria, Checoslovaquia, Albania, Polonia….) cuyo carácter voraz desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Después de 1945, el nuevo equilibrio de poder entre dos bloques se hundió en 1989. Tras la caída del bloque soviético se implantó un nuevo orden internacional basado en el multilateralismo, que Trump y sus aliados en Europa han venido a quebrar.