Privatización, precariedad y derecho a la huelga
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
En estos días, aprovechando las operaciones salida y vuelta de las vacaciones de verano, los trabajadores de la seguridad privada que se encargan del control de acceso de los pasajeros en el aeropuerto de El Prat (Barcelona), están realizando una huelga legal en la que reivindican mejoras salariales, de condiciones laborales y ampliación de la plantilla para racionalizar los turnos de trabajo.
Para entender la situación que se está viviendo, hoy en El Prat, pero que en los próximos días podría extenderse a otros aeropuertos españoles, conviene recordar cómo se ha llegado hasta aquí, empezando por la privatización parcial de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) aprobada en Real Decreto Ley de 4 de julio de 2014. Y el plan del Partido Popular de privatizar el 49% del 51% de AENA que todavía está en manos del Estado, aprobado en Consejo de Ministros en junio de este año, en cuanto los apoyos parlamentarios se lo permitan.
La excusa para privatizar una empresa que en 2013 ganó 715 millones de euros y que cerró el año con un Ebitda de 16.000 millones de euros, que restando la deuda supone un valor de unos 5.000 millones de euros, tendrá que explicarla el Gobierno de España. Lo cierto es que en España hay 46 aeropuertos y 2 helipuertos gestionados por Aena, pero sólo 15 son rentables, por lo que una vez en manos privadas, podríamos encontrarnos con cierres de aeropuertos y recortes de servicios, el tiempo lo dirá.
Lo que si tenemos hoy es un conflicto laboral con la seguridad privada en los aeropuertos, tarea que venía realizando la Guardia Civil hasta que hace 15 años fue externalizada por un acuerdo de AENA con el Ministerio del Interior que supuso contratos de adjudicación por valor de 190 millones de euros a diferentes empresas de seguridad privada: 21 de ellos corresponden a Eullen (entre ellos el del aeropuerto de El Prat y el del 42% de los aeropuertos españoles), 17 a Prosegur, 7 a ICTS Hispania, 2 a Segurisa y 1 a Trablisa.
Los 350 trabajadores de Eullen que se encargan de los arcos de seguridad en el aeropuerto de El Prat cobran un salario que oscila entre los 900 y los 1.100 euros y realizan horas extra “voluntarias” a 8 euros, alcanzando muchos días jornadas de 16 horas. Esta precariedad salarial, esta insuficiencia de la plantilla, son las causas fundamentales de la huelga que están realizando los trabajadores.
El Comité de Empresa pide, fundamentalmente, que se aplique una subida salarial en torno a los 350 euros a los trabajadores nuevos (que no disfrutan de un plus que si cobran los más antiguos) y una ampliación de la plantilla para evitar estas situaciones de exceso de horas extra o falta de sustitución de trabajadores enfermos o accidentados.
Para terminar de dibujar el escenario de actores de este conflicto, no podemos olvidarnos del papel fundamental de AENA, aún en poder del 51% de las acciones y que entregó la concesión de la seguridad del aeropuerto de El Prat a la empresa Eullen por 23,1 millones de euros, medio millón menos de lo que la propia AENA había considerado necesario. No hace falta ser doctor en economía para comprender que este abaratamiento del servicio se está haciendo a costa de la precarización de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores.
Desde El Obrero, como no podía ser de otra forma, queremos mostrar nuestro apoyo y solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Eullen que están luchando en defensa de sus derechos, utilizando una herramienta legal, como es la huelga y que, no olvidemos, supone un importante perjuicio económico y un riesgo real de pérdida del empleo para estos trabajadores. ¿Que la están realizando aprovechando el aumento de viajeros en periodo estival? ¿Que buscan con ello que su huelga tenga la mayor repercusión en los medios de comunicación? Lógico, se trata de conseguir sus objetivos laborales y salariales en una lucha desigual como es la de los trabajadores con sus patronos.
Si declarando beneficios millonarios, la empresa se niega a mejorar el salario de sus trabajadores, éstos están en su derecho de alcanzar sus metas utilizando todas las herramientas legales a su alcance, fundamentalmente el derecho a la huelga. Y el resto de la clase trabajadora, incluso los que pueden permitirse el lujo de coger un avión para irse de vacaciones, deben ser solidarios con ellos, porque hoy son los trabajadores de la seguridad privada de los aeropuertos españoles los que están defendiéndose de la precarización de sus vidas, pero mañana, mañana seremos cualquiera de nosotros.