La militancia refuerza a sus Barones
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
En el Partido Socialista Obrero Español, es tradición hablar de barones para referirse a aquellos líderes regionales que, además de dirigir la organización en su territorio, son presidentes de su Comunidad Autónoma. Del mismo modo que también viene siendo habitual que estos barones se opongan a Ferraz o contrapongan su poder con el del Secretario General Federal. Esto, lejos de ser un problema, hasta la llegada de Sánchez, había tenido la virtud de impedir que las decisiones se tomen desde Madrid, o se impongan desde la sede socialista a la periferia.
Después de las últimas primarias con la resurrección de Sánchez como líder omnímodo apoyado en la militancia y sin contrapoder alguno entre el caudillo y la masa, algunos vaticinaron un negro futuro para los barones, los presidentes de Comunidad Autónoma que mayoritariamente apoyaron a Susana Díaz, empezando por ella misma y siguiendo por Vara, Page, Ximo, Lambán y Fernández, presidentes de Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana, Aragón y Asturias, respectivamente.
Susana Díaz ya fue, hace un par de semanas, la única candidata con avales suficientes para ser considerada como tal en Andalucía, por lo que será reelegida Secretaria General de los socialistas andaluces el último fin de semana de julio, sin mayores problemas. Hoy han ganado sus respectivas primarias, el extremeño Guillermo Fernández Vara y el valenciano Ximo Puig, por lo que tres de los principales críticos de Sánchez han recibido el respaldo de sus militantes y seguirán al frente de sus territorios pese a los intentos impulsados desde Ferraz de “moverles la silla”.
El Congreso del PSOE de Castilla La Mancha será a finales de octubre o primeros de noviembre, el de Aragón no tiene fecha, pero suena septiembre y el de Asturias se celebrará también en septiembre. Aunque la dirección federal del PSOE tratará, sin duda alguna, de imponer candidatos cercanos a Pedro Sánchez, lo acontecido en Extremadura y, sobre todo, en Valencia, donde su número dos, Ábalos, ha sufrido un fuerte revés, deja todo abierto, porque la militancia está respaldando a sus líderes, a sus Secretarios Generales, a sus presidentes.
No podemos decir en EL OBRERO que nos hayan sorprendido estos resultados ya que una cosa son los procesos federales y más este último completamente condicionado por lo que sucedió el día que dimitió Sánchez y la posterior abstención del PSOE para evitar que en España hubiera unas terceras elecciones en menos de un año; y otra cosa son los procesos regionales donde lo local, las políticas concretas de la región y el papel jugado en el día a día de la Comunidad Autónoma, cobra mucha importancia.
Tampoco es extraño que aquellos que se rebelaron contra la “injerencia de los barones en la formación del Gobierno de España”, hoy se rebelen contra la “injerencia de Ferraz en los Gobiernos de sus comunidades autónomas”. Con la misma épica que creían defender las esencias socialistas contra el Partido Popular, hoy defienden las esencias de sus gobiernos regionales de progreso, frente a una lucha cainita que podría ponerles en peligro.
Si hay una cosa que militantes y votantes socialistas parecen tener en común es que quieren que sea un socialista el que esté al frente del Gobierno de España, de su Comunidad Autónoma o su Ayuntamiento porque piensan que, solo teniendo el poder legislativo, solo pudiendo dictar normas y desarrollar presupuesto, se puede cambiar la vida de la gente, esa gente que sufre lo peor de esta gran estafa a la que llamamos crisis, nuestra gente, los obreros, los trabajadores.
Hoy, tanto en Extremadura, donde Fernández Vara no necesita la segunda vuelta por su aplastante victoria en la primera en la que ha obtenido más de 60% de los votos, como en la Comunidad Valenciana, donde Ximo Puig se ha impuesto claramente al pedrista Rafa García, ha quedado claro que el efecto Sánchez no existe y que la militancia socialista piensa por sí misma, elige en cada ocasión a quien cree que mejor le representa, apuesta por mantener los gobiernos regionales que tanto bien hacen a sus administrados y no están en el juego de tronos de algunos.
¡Enhorabuena a los socialistas españoles por un nuevo ejercicio de democracia participativa, de transparencia y de libertad!