El pánico de la ultraderecha como motor político
La semana nos ha dejado dos novedades sin aparente relación: la dimisión del Primer Ministro británico, Keir Starmer, y el triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia (el margen inferior a un punto sobre el izquierdista Cepeda aconseja cierta prudencia antes de dar este resultado como definitivo).
En realidad, en ambos acontecimientos hay un nexo poco visible: la pujanza de la extrema derecha como fuerza no sólo de movilización y perturbación comunicativa y social, sino también como alternativa de gobierno.
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