En 2024 se alcanzó, por tercer año consecutivo, el nivel más alto de niños y niñas viviendo en zonas de conflicto: 520 millones, uno de cada cinco en todo el mundo. Ese mismo año, Naciones Unidas verificó 41.763 violaciones graves contra la infancia, un 30% más que en el año anterior. Se trata de asesinatos y mutilaciones, secuestros, violencia sexual, reclutamiento en grupos armados, ataques a escuelas y hospitales y denegación de acceso humanitario. Lo denuncia Save the Children en su informe ‘No a la guerra contra la infancia: ¿Seguridad para quién?, que presentó ayer en el Congreso de los Diputados.