CCOO Servicios denuncia los riesgos laborales invisibilizados que afectan a la salud de las mujeres trabajadoras
- Escrito por La redacción
- Publicado en Capital
Con motivo de la celebración, este 28 de mayo, del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, la Federación de Servicios de CCOO quiere volver a insistir en la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la prevención de riesgos y protección de la salud laboral.
La Ley 31/1995 sobre prevención de riesgos laborales garantiza el principio de igualdad entre hombres y mujeres atendiendo a las variables relacionadas con el género. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, la exigencia legal de incorporar la perspectiva de género choca con la falta de voluntad de las empresas que deberían destinar más medios y recursos y abunda en una mayor dificultad de medición y valoración de riesgos físicos y psicosociales que siguen invisibilizados en puestos de trabajo mayoritariamente ocupados por mujeres.
Incorporar la perspectiva de género implica reconocer riesgos que muchas veces no se nombran, pero que existen y afectan de forma directa a la salud de las trabajadoras. Por ello, consideramos necesario que los planes de prevención de riesgos laborales y los planes de igualdad se coordinen dentro de las empresas, con el objetivo de garantizar una protección real y efectiva.
CCOO ha identificado riesgos específicos en sectores como la hostelería, el comercio, las actividades financieras, los seguros, las TIC y el contact center, cuyo tratamiento y prevención puede implicar intervenciones relacionadas con cuestiones culturales y organizacionales de mayor complejidad que otros tipos de riesgo.
Hostelería y Comercio
En hostelería, las camareras de piso son un colectivo especialmente vulnerable, cuya segregación laboral determina que sea una actividad ocupada mayoritariamente por mujeres (91%). Además, la parcialidad y la subcontratación en estos puestos dificultan tanto la vigilancia de la salud, relativa a la detección temprana, como la formación en la prevención.
A los riesgos ergonómicos derivados de la repetición de movimientos y del sobreesfuerzo físico se suman los riesgos biológicos y químicos asociados a la desinfección de superficies y al uso continuado de productos de limpieza, que pueden incrementar las patologías alérgicas y respiratorias.
Medidas como la instalación de camas elevables y carros motorizados, o la medición efectiva de las cargas de trabajo que son algunas de las reivindicaciones históricas de CCOO, deben ser aplicadas en todas las comunidades autónomas siguiendo el modelo aprobado en Canarias y Baleares.
En el comercio, donde las mujeres representan el 70% de las personas empleadas, también existen riesgos laborales insuficientemente reconocidos. Entre ellos la dificultad de conciliar debido a horarios y organización del trabajo en un sector de intensa actividad, o la exposición a sustancias sensibilizantes por el tratamiento del textil.
A ello se suma la cosificación a la que están sometidas muchas mujeres por los todavía existentes estereotipos de género en cuanto a su imagen física (delgadez, juventud...), o el acoso, ya sea sexual o no, por razón de sexo proveniente de clientes.
La exposición a cambios bruscos de temperatura es otro de los riesgos asociados a actividades como la hostelería, especialmente en restauración (cocinas), y también al comercio (tiendas). Con motivo de la llegada del calor, CCOO Servicios ha lanzado una campaña para alertar de los riesgos que la exposición a altas temperaturas supone para la salud laboral.
Contact center
El contact center es otro de los sectores mayoritariamente feminizado (70%), en el que confluyen riesgos ergonómicos y psicosociales con una clara dimensión de género.
La organización del trabajo, marcada por ritmos intensos, pausas tasadas, supervisión estricta y bajo margen de autonomía pueden afectar especialmente a las trabajadoras. Además, la falta de un puesto físico fijo y el uso de mobiliario diseñado bajo estándares que no siempre tienen en cuenta las características físicas de las mujeres, favorecen posturas inadecuadas y aumentan la frecuencia de dolores en cuello, hombros y extremidades superiores.
La exposición constante a llamadas, las quejas, la presión por objetivos y las posibles conductas ofensivas o sexistas por parte de clientes son riesgos psicosociales con componente de género. Comentarios como “pásame con un hombre que se entere”, “tú no sabes de esto” o “seguro que eres la chica de atención al cliente” son un ejemplo de ello.
Otros sectores
En sectores como los servicios financieros, las TIC o los seguros, los factores de riesgo psicosocial también deben analizarse con perspectiva de género. Aunque no sean sectores tradicionalmente feminizados, pueden reproducirse micromachismos, trato condescendiente o desconfianza hacia el liderazgo femenino, con expresiones o actitudes como “seguro que necesita ayuda para tomar esa decisión”, “es demasiado emocional para dirigir un equipo” o “mejor que lo presente él”.
Los objetivos vinculados a la retribución variable suelen ser exigentes para todas las plantillas de estos sectores, sin que se tenga en cuenta la carga mental asociada a los cuidados, la atención a personas dependientes o la dificultad para asistir a formaciones y reuniones fuera del horario laboral.
A ello se suma el llamado “techo de cristal”, entendido como la dificultad que encuentran muchas mujeres para acceder a puestos de responsabilidad o desarrollo profesional, lo que puede generar frustración, desmotivación y una mayor exposición a riesgos psicosociales.
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