5 tradiciones gastronómicas de Madrid con las que celebrar San Isidro
- Escrito por La redacción
- Publicado en GastroLand
Madrid es actualmente una de las ciudades más atractivas tanto a nivel turístico como a nivel negocio. La vida en esta vibrante ciudad, que acoge a todo el mundo, atrapa desde el momento en que se pisa. Siempre hay algún plan nuevo que hacer o sitio por descubrir, y sus platos típicos y costumbres gastronómicas la hacen única. Por ello, la forma perfecta de celebrar las fiestas de su patrono, San Isidro, es disfrutar de su gastronomía de siempre.
Tomarse un vermut en el aperitivo
Uno se convierte en un verdadero “gato” no por saber bailar el chotis (que también), sino por saber que un aperitivo en la capital se compone de un vermut y una tapa como las gildas. Y no hay vermut más madrileño que Zarro, ya que desde su nacimiento en 1968 en la zona madrileña de la Milagrosa, llevan produciendo y sirviendo su vermut rojo en la mayoría de las tabernas, bares y mercados de la ciudad. ¿La mejor forma de tomarlo? “Con una rodaja de naranja y con una aceituna, colocándola en un palillo sobre el vaso, sin que toque directamente la bebida” según Carlos Muñecas, CEO de Zarro.
Ir a comer rosquillas y gallinejas en la ermita de San Isidro
Una de las formas de celebrar las fiestas del patrón de Madrid es, tras la peregrinación a la ermita de San Isidro, comerse unas rosquillas y beber limonada, y también las gallinejas. Además, muchos madrileños beben del agua de la fuente situada en la ermita con el fin de que el santo cure sus enfermedades.
Comer un bocata de calamares
No está claro el origen de la tradición, pero en los años 60, muchos restaurantes comenzaron a abrir en los alrededores de la Plaza Mayor para ofrecer este bocadillo que ya es un icono en Madrid. Hoy en día, se puede disfrutar del bocata clásico en varios lugares ya históricos, pero también de versiones con una vuelta de tuerca.
Clásico entre los clásicos: tomarse un cocido madrileño
Este plato tradicional de cuchara es un guiso humilde y que es el ejemplo perfecto de ‘comfort food’. Aunque la época en la que más apetece degustarlo es en otoño e invierno, según el dicho popular ‘hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo’, por lo que aún se está a tiempo para disfrutarlo.
Un dulce infalible: chocolate con churros
Algo que seguro lo que recomendaría un madrileño es tomarse un chocolate con churros, para desayunar, merendar o a modo de postre. El vermut se hizo popular porque su sabor herbal y ligeramente amargo ayuda a abrir el apetito antes de comer. Con el tiempo, tomar “la hora del vermut” se convirtió en una tradición social y relajada, por eso hoy se le conoce como el rey del aperitivo.
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