LA ZURDA

Fito Vázquez

Humorista multidisciplinar: Guionista de televisión y viñetista desde los tiempos de “Diario 16”. La realidad no sólo supera a la caricatura sino también al dibujante.

"El primero de nuestros ciudadanos"

Preguntaba con sorna la gran Maruja Torres, todo un referente, si nos acordábamos de cuando en el periodismo había que contrastar las noticias antes de publicarlas. Ese saludable hábito fue el que le salvó el cuello en su día a un colega de la prensa, anónimo ahora y anónimo entonces, aún en rodaje, pero ya con un un oficio y una vocación a prueba de casas reales.

Lectura y cine: programa doble para una pandemia

Ahora que es fin de semana en este ‘Diario del Año de la Peste’ que vivimos, con su estado de alarma y sus confinamientos, tenemos por delante todo un ocio doméstico que llenar con actividades nutritivas que bien pueden pasar por la lectura de clásicos muy a propósito, como por ejemplo la obra citada, de Daniel Defoe. El autor de la célebre ‘Robinson Crusoe’ escribió a principios del siglo XVIII la que posiblemente sea la madre de todas las crónicas periodísticas, lo que le convierte también en el padre del periodismo moderno (incluso del moderno periodismo americano, con permiso de Tom Wolfe) En esta obra, Defoe consignó el avance de “La Gran Plaga” de 1665 en la ciudad de Londres con prosa de gran narrador y rigor de avezado plumilla, dando cuenta de todas las disposiciones y bandos dictados para hacerle frente, además de datos estadísticos de enfermos y fallecidos, recursos, éxodos... y todo un rosario de comportamientos motivados por el miedo, y a veces también por el sentido común nacido de la capacidad de adaptación humana. El testimonio de un ciudadano - figura literaria que el autor se permite para dar fluidez al relato - se alterna con la descripción prolija de un paisaje desolador. Y lo más inquietante es que en el Londres que aquí aparece retratado, a pesar de que aún falta más de un siglo para la Revolución Francesa, pueden reconocerse ya muchos rasgos de una urbe contemporánea.

“(Arantxa) Magnani Aperta”

Si acudís a la calle Desengaño veintidós, en la zona detrás de la Gran Vía de Madrid, y subís después la escalera del vetusto pero estupendo edificio hasta el cuarto “a”, una asistente os abrirá la puerta y de pronto os encontraréis metidos de lleno en el domicilio romano de la mismísima Anna Magnani, la diva del pueblo. A partir de entonces tenéis una hora y veinte para acompañarla mientras espera que venga su hijo Luca a llevarla al hospital del que ya no saldrá nunca. Estamos en 1973.

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