Pensamientos cautivos
Nos relata Tony Judt en “El refugio de la memoria”, como Czeslaw Milosz, que creció en la república polaca de entre guerras, sobrevivió a la ocupación y era ya un poeta de cierto prestigio, cuando fue enviado a Paris como agregado cultural de la nueva república popular. Pero en 1951 desertó trasladándose a Occidente. Y dos años más tarde publicó su obra de mayor influencia, “El pensamiento cautivo”. Su lectura sigue vigente, opina Judt, y es, con diferencia, el más intuitivo y perdurable ensayo, sobre la influencia que ejerció el estalinismo en los intelectuales y, más genéricamente, sobre el atractivo de la autoridad y el autoritarismo para la “intelligentsia”.
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