Kitchengate
Cada día nos amanecemos con más noticias sobre la operación Kitchen, provocando que nos preguntemos si no estamos ante una versión española del Watergate, con espionaje, no contra el contrincante político, como en el caso norteamericano, sino sobre un miembro del propio partido, pero que guardaba una información vital que demostraba cómo se había financiado la formación política, y que había que hacerse con ella para destruirla. En el caso español, además, está el añadido de que toda esa operación se hizo a cargo del dinero público a través de los fondos reservados que, en teoría, están dedicados a operaciones para salvaguardar los intereses españoles, no los de una formación que, además, ha quedado demostrado que se financió irregularmente.
- Publicado en Déjà Vu