El traje nuevo del presidente Mao
Hace poco más de 50 años – escribió David Trueba – los jóvenes e intelectuales que lograban evadirse de países bajo la disciplina soviética, algunos incluso recién invadidos por los tanques del Pacto de Varsovia, se quedaban perplejos ante la dramática confusión en parte de la izquierda europea. Recuerdo que yo tuve ocasión – cuando aún era universitario - de hablar con dos checos que se habían refugiado en París, con motivo de una recepción en la embajada francesa en Madrid. Al llegar a los paraísos soñados de occidente, París por ejemplo en este caso, estos expatriados se topaban con que los jóvenes universitarios de su edad en los países libres, se mostraban fascinados por las mismas dictaduras de las que ellos huían. Estos jóvenes universitarios europeos, españoles incluidos, una vez admitidos con pesar, los crímenes y las persecuciones del estalinismo, dieron una gran zancada hacia delante, y consagraron a Mao como el timonel de sus revueltas caseras.
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