El talento infantil en el deporte no se descubre: se entrena (también en el cerebro)
Ronaldinho no empezó siendo Ronaldinho. Antes de convertirse en uno de los futbolistas más admirados de la historia fue un niño que jugaba en campos pequeños, improvisaba, repetía gestos, probaba regates que veía en partidos de la NBA. Parecía ver el juego antes que los demás. Con apenas nueve años, en partidos infantiles, podía marcar seis goles y hacer que la grada se volviera loca. Desde fuera parecía talento puro. Pero la pregunta más interesante no es si nació con talento, sino qué condiciones hicieron posible que ese talento creciera.
- Escrito por Maite Aurrekoetxea Casaus y dos más