Las elecciones presidenciales brasileñas del próximo octubre serán sin duda una contienda entre el actual presidente Lula (centroizquierda), que busca un último mandato, y Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y, al igual que él, representante de la derecha radical.
Este duelo está siendo seguido con gran atención en muchos países del mundo, empezando por Estados Unidos.
En unas elecciones que se prevén muy reñidas, el apoyo extranjero (o la exasperación que pueda causar entre el electorado brasileño) podría ayudar a inclinar la balanza a favor de uno u otro candidato.