Continúa el rumbo a la izquierda
“No ha triunfado el Partido Socialista en las elecciones para el Parlamento catalán. Tampoco lo pretendía. Nuestros compañeros de Cataluña no han querido ser un partido más de izquierda que favoreciera, con la división de votos, a las derechas. Así, en Barcelona (capital) no ha habido candidatura socialista. En das demás provincias catalanas han procurado nuestros camaradas no entorpecer lo más mínimo el éxito de las izquierdas burguesas. De ahí las alianzas. De ahí también la ayuda tácita que en casi todas partes han prestado a la «Esquerra». ¿Renuncia á la mano de doña Leonor? En absoluto. Simplemente: que los socialistas catalanes afectos a nuestro Partido, atendido el planteamiento de la lucha, han puesto en el empeño una gran dosis de sentido político. Quienes vuelven ahora de aquella región, compañeros que han tomado parte en la campaña electoral, nos informan, conforme dijimos en nuestro •número del domingo, de la formidable acogida que las masas populares les han dispensado en todas partes. La impresión que nos traen de Cataluña es hoy más favorable que nunca a nuestro Partido. Pero, naturalmente, no cabe medir la adhesión al Socialismo español por el volumen de votos que nuestro Partido ha alcanzado. Bástele al lector saber que el contenido de los discursos de nuestros camaradas ha sido, en síntesis, éste: hay que votar a las izquierdas. Era la manifestación que exigía la hora. Votar a las izquierdas, conservar la relación con el Parlamento de la República, humillar la cabeza de Medusa, que resurgía sin recato en el campo de las derechas, eran consignas latentes en los discursos socialistas. El momento político exigía esa suerte de propaganda. Y si estas elecciones han sido el Waterloo del partido radical, según se ha dicho, nuestros compañeros, en suma, no pensaron en ningún instante que pudieran ser para ellos una batalla del Mame. Por consiguiente, las elecciones catalanas no prejuzga nada con respecto al Socialismo español. En apariencia, niegan evidentemente una fuerza que poseemos allí y que no ha sido movilizada, con buen acierto, por que, aun siendo estimable, no hubiera conquistado la posición deseada.
- Publicado en Déjà Vu