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¿Cómo aprenden los estudiantes de hoy en día?


  • Escrito por Antonio Fernández-Coca
  • Publicado en Educación
(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)
Juárez Casanova / Telos Juárez Casanova / Telos

Escucho la radio. Emiten las noticias de las ocho. El ritmo es pausado, la cadencia de las palabras facilita el entendimiento. Pasan a la sección de deportes. Ahí la cosa cambia. El ritmo se torna vertiginoso, la intensificación del hecho narrativo desde la comunicación se llena de neologismos, de nuevas maneras “aceptadas por el uso social que afectan a la forma, al sentido y sus aspectos gramaticales”.

Nunca me han interesado los deportes narrados desde la voz o la escritura. La tribu a la que pertenezco es más de jugar en el campo, y mucho menos de escuchar el lenguaje empleado en este tipo de emisiones radiofónicas.

Lo que oí fue algo que me costó entender. La información retransmitida empleaba códigos narrativos a los que estoy poco habituado. Con relativo esfuerzo terminé comprendiendo casi todo, aunque quizás perdiendo detalles que lo mismo eran importantes. Apagué el aparato y pensé acerca de la forma de aprender de nuestros estudiantes. Todo tenía relación.

Tribu y lenguaje generacional

Contenidos, objetivos, competencias, habilidades, tribu destinataria y lenguaje generacional son partes básicas de la estrategia docente que busca potenciar el aprendizaje de nuestros destinatarios. Las dos últimas forman parte del proceso narrativo.

Las tribus sociales existen desde el inicio de los tiempos. Su evolución nos ha hecho abandonar el taparrabos para ahora sentirnos arropados desde una forma de pensar que puede cambiar de generación en generación. La diferencia con un tiempo anterior es que ahora estos cambios son más frecuentes. Lo vemos en nuestros estudiantes universitarios, quienes comunican y aprenden de una forma distinta.

El análisis de la tribu es el punto de partida de los docentes para conocer el lenguaje generacional de nuestros estudiantes, como indica el sociólogo Marcelo Gamero. La escritora Nuria Pérez, ajena al mundo universitario, también lo relata en su pódcast Gabinete de Curiosidades.

Los profesores universitarios investigamos, y también realizamos todo un proceso de transferencia a la sociedad. Ambas labores derivan en contenidos que dotan de sentido el aprendizaje del alumnado desde nuestra labor docente. Nuestra misión también es la de enseñar proyectando lo anterior. También lo es facilitar el camino a la generación de apuestas innovadoras por parte de los estudiantes. Los preparamos y nos preparamos para un proceso de transformación constante.

Transformación

La transformación también es digital y esta ya estaba entre nosotros. La covid-19 ha acelerado el uso de sus herramientas en profesores que aún no creían en ella. La transformación digital dota de herramientas, no de soluciones. Desde estas también podemos comunicar narrando. ¿Al emplear sus herramientas, estamos considerando el retorno de nuestra inversión en cuanto a esfuerzo y dedicación en función de cómo llega nuestro mensaje a los estudiantes y el fruto logrado desde la evolución de sus curvas de aprendizaje?

Sobre los estudiantes, su perfil ha cambiado. Su incomprensión lectora y los déficits atencionales, a los que podemos sumar un latente desconocimiento de la historia, nos hizo pensar que quizás su dominio de herramientas propias de la transformación digital supliría todo esto. Estábamos equivocados, no se manejan bien fuera de las redes. La natividad digital, como indica David Cerdá García, es un mito.

Buscando una solución efectiva mejoramos nuestra formación continua como profesores. Investigamos acerca de conquistar el aprendizaje del estudiante actual. Lo hacemos en 360 grados. Atendemos a todo lo que nos incumbe en cada caso, cada materia o tema. Para ello observamos todo lo relativo al grado, asignatura y uso de esta desde otras posteriores o anteriores; a los estudiantes como tribu y lenguaje generacional; a las herramientas digitales o no y a la retroalimentación, desde donde medimos los resultados y mejoras. Reformulamos nuestra estrategia docente.

Toda estrategia docente incluye diversos componentes de partida. Uno de ellos es el análisis de los objetivos y contenidos con respecto al entorno laboral directo, así como el relacionado, para el que se preparan nuestros estudiantes. Asumirlo y aplicarlo como docentes es parte de nuestra profesionalidad.

Por otro lado, están las competencias. Estas vienen marcadas por los planes de estudio de cada grado. Esto no quita que quizás las podamos introducir en alguna más.

A lo anterior sumamos las habilidades. Incluyen el fomento de la escucha activa, la manera de mantener una conversación y cómo plantear preguntas, presencial o digitalmente, e investigar acerca de las respuestas.

Todo esto lo tenemos claro, entonces ¿qué está fallando?

Lo estamos viendo desde el inicio de este artículo: lo que no funciona es el grado de entendimiento como docentes con respecto a las tribus y el lenguaje generacional de los estudiantes. Quizás sea por cierto solucionable inmovilismo por nuestra parte frente a una necesidad de intervención actualizada, ágil y líquida.

Juárez Casanova / Telos

¿Significa entonces que hemos de bajar el nivel para narrar en el aula como un joven influencer de moda? No, en absoluto. Adaptarse a una estructura comunicativa de una tribu no supone imitar a sus portavoces. La clave no está en sus poses o mensajes, sino en cómo estructuran la información.

La comunicación emplea diversos soportes como vehículo. En directo, la voz, la expresión corporal y la misma pizarra son algunos de ellos. Desde lo digital, encontramos el vídeo, el PDF a secas o interactivo, las aplicaciones participativas de las diversas intranets de las universidades, las aplicaciones externas o, ahora, el pódcast –ojo que este viene pisando fuerte–.

Sin embargo, ninguno de ellos nos servirá si no atendemos a cómo estructuran la información/comunicación los estudiantes. No olvidemos que una clase es un proceso comunicativo.

En la Universitat de les Illes Balears coordino un proceso de investigación en el que trabajamos con estudiantes de diversos grados y cursos. A través de él, hemos conocido cómo estructuran la información, cómo atienden y aprenden desde sus lenguajes generacionales. Las conclusiones son aplicables tanto a sesiones presenciales como a digitales o mixtas. Adaptarlo a nuestras necesidades específicas es clave para lograr que la estrategia docente consiga sus objetivos.

Estrategia y comunicación

Acerca de los resultados, ya sabemos que, en cuanto a la estructura de contenidos desde la narrativa, no se plantean la estructura lógica de inicio–nudo–desenlace. Su dinámica desde el lenguaje generacional como estudiantes actuales se estructura mejor desde un esquema basado en una promesa de futuro: qué voy a conseguir aprendiendo desde lo que me planteas.

  • Inicio. Relación con otros temas anteriores, con otras materias del grado y el mundo laboral.

  • Nudo. Contenidos y soporte transmedia si es necesario.

  • Desenlace. Conclusiones y ejercicio práctico.

  • Introducción al próximo tema y su relación con el actual.

Sobre los elementos de síntesis, buscan el uso de mapas conceptuales y esquemas, resúmenes visuales y no pantallas llenas de texto. Aprecian los cuadros comparativos, el uso del contraste de conceptos e ideas desde nuestro relato y que, sobre todo, vayamos al grano.

Si les planteamos un entorno visual, valoran los tamaños de letra atendiendo a criterios de accesibilidad visual, que la redacción sea clara, a la par que emplee el lenguaje adecuado al nivel de los objetivos buscados.

En el uso de herramientas digitales tales como el vídeo y el pódcast, junto con todo lo anterior, resaltan su valoración acerca de la calidad del sonido. Nos insisten en que suelen convertir a audio los vídeos que preparamos para ellos si en estos la imagen no es importante. El audio, lo mencioné antes, lo emplean con ahínco. Quizás hayamos de pensar en darle más peso como herramienta de apoyo desde nuestra estrategia.

La proyección de la voz, en sesiones presenciales o en soportes digitales, es muy importante para todos.

Iniciamos este artículo hablando del lenguaje aplicado a la voz en retransmisiones futbolísticas. Su narración está enfocada a un público objetivo perteneciente a un tipo de tribu habituada a la misma.

La base del aprendizaje desde una estrategia docente bebe del mismo concepto: establecer una dinámica de comunicación desde el lenguaje generacional propio de la tribu destinataria. Con ello, implementamos la curva formativa de los estudiantes potenciando el logro de los objetivos, contenidos, competencias y habilidades.

Así es como logramos que nuestra estrategia para conquistar el aprendizaje funcione y que el retorno de nuestra inversión como profesores merezca la pena y nos permita mantener tiempo para investigar y tener vida más allá del trabajo.

Versión pódcast del artículo. Fuente: Antonio Fernández Coca.


La versión original de este artículo fue publicada en el número 119 de la Revista Telos de Fundación Telefónica. En la web del autor podrá encontrar la versión podcast, videopodcast y libreto guionizado de este artículo.The Conversation


Antonio Fernández-Coca, Profesor Titular de Universidad, área Expresión Gráfica Arquitectónica, Universitat de les Illes Balears

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

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