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¿Es lo mismo semilleno que medio lleno?


  • Escrito por Elena Felíu Arquiola
  • Publicado en Educación
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

No cabe duda de que la lengua está viva. La Real Academia normaliza el uso de la lengua pues ya sabemos, por el refranero popular, que las costumbres se hacen leyes. Aun con todo, nos expresamos de modo que lo que decimos nos suene bien.

En lingüística, la morfología se encarga del estudio de la estructura de las palabras y de cómo estas se forman. Un caso interesante lo encontramos en el uso de las unidades semi- y medio, que parecen sinónimas en algunas expresiones, aunque no en todas.

Veamos algunos ejemplos. Podemos decir que una puerta está semiabierta o medio abierta. Sin embargo, en una clase de geometría, pediremos al alumnado que calcule el área de un semicírculo, no de (un) medio círculo. Por otro lado, probablemente prefiramos la expresión medio novios a seminovios para hacer referencia a una relación amorosa no oficializada.

Como vemos, semi- y medio no siempre resultan intercambiables en todos los contextos. Tampoco aparecen en los mismos tipos de textos ni en las mismas situaciones. En este artículo vamos a dar un paseo por el interesante uso de semi- y medio, cuyo significado y funcionamiento es parecido, pero no idéntico.

‘Semi-’: un prefijo de aires cultos

Según se refleja en el Diccionario de la lengua española (DLE), el prefijo semi- puede combinarse con sustantivos (semicircunferencia, semidiosa) y adjetivos (semianalfabeto, semiabierto). Aunque este diccionario no recoge la combinación de semi- con un verbo, no es difícil encontrar neologismos en los que esto sí ocurre. Como ejemplo, podemos citar formaciones del tipo de semidemoler o semiparalizar, entre otras, recogidas en el Banco de neologismos (Centro Virtual Cervantes).

Hasta ahora solo hemos mencionado las posibilidades combinatorias de semi-. Pero, ¿y su significado? Pueden distinguirse varios valores semánticos de este prefijo, los cuales le dan un toque sutil. En primer lugar, cuando semi- se combina con un sustantivo, puede designar la mitad de lo expresado, sobre todo en términos pertenecientes a lenguajes especializados como el de la geometría (semirrecta) o el de la música (semicorchea). Probablemente por esta vinculación con los lenguajes de especialidad y la terminología técnico–científica, semi- posee cierto regusto culto que lo vincula con un registro formal.

Casi, no mitad

Sin embargo, en otros usos, semi- no significa exactamente la mitad. Ejemplos son semiesclavitud, semivigilia o semilibertad, en los que este prefijo indica cualidad y no cantidad. Así, un estado de semivigilia sería un estado de vigilia parcial o de vigilia no plena, es decir, de duermevela, que también suena genial.

Otro caso interesante para los lingüistas se da cuando semi- se une a unos curiosos adjetivos, llamados “de estado”. Con ellos presenta un matiz que indica que un estado no se ha alcanzado completamente, como ocurre con semiabierto. Puesto que en este caso también podríamos decir medio abierto, pasamos al otro protagonista del artículo: medio.

‘Medio’: un elemento polifacético

El DLE señala que medio puede ser un adjetivo, como en clase media; un sustantivo, como en el justo medio, o un adverbio, como en puerta medio abierta o vaso medio lleno. En este último caso, su significado equivale a “no del todo, no por completo”, como hemos visto para semi- en semiabierta o semilleno. Sin embargo, medio carece del aire culto que posee semi- y aparece sin problemas en un registro informal.

El adverbio medio también puede indicar que una acción o una propiedad no se entienden en su sentido pleno o prototípico, es decir, como que no nos tomamos algo en serio. Así, medio estudiar expresa una forma de estudiar poco concienzuda y con medio novios nos referimos a novios que son más bien ligues. Ese uso de medio para quitar importancia nos ayuda a atenuar o suavizar cualidades negativas (medio tonto, medio locos).

Con los ejemplos anteriores, ya nos va quedando más claro en qué se diferencia medio de semi-: en su carácter coloquial y en su uso para hacer que un adjetivo poco agradable suene algo más cordial. Otra diferencia con semi es que el adverbio medio se puede combinar con los llamados grupos preposicionales, como en medio de rodillas o medio en cueros.

Prefijo o adverbio

Hasta ahora, hemos considerado que medio es un adverbio, mientras que semi- es un prefijo. Sin embargo, también medio puede tener naturaleza prefijal (prefijal, vaya palabro que usamos los lingüistas…). Veámoslo con un ejemplo: cuando decimos medio se enamoró, medio funciona como un adverbio, igual que casi en casi se enamoró. En cambio, cuando medio se sitúa entre se y enamoró (se medio enamoró), funciona como un prefijo. Fíjense en que los adverbios como casi no aparecen en esa posición, por eso no decimos se casi enamoró.

Queremos terminar esta comparación entre semi- y medio con un deseo de rabiosa actualidad: ojalá no tengamos que volver a la semipresencialidad, con la que solo medio aprendemos.The Conversation

Elena Felíu Arquiola, Profesora Titular de Lengua Española, Universidad de Jaén

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

 

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