He tenido la suerte de conocer a Hilda Farfante, su fortaleza, su energía, su indeclinable voluntad para recuperar los restos de sus padres, dos maestros de esa generación irrepetible de jóvenes luchadores por el saber, nada más que por el saber, y nada menos. Hilda ha recorrido este país para contar lo que pasó, para explicar cosas que ocurrieron en este país hace décadas, pero que nos siguen marcando. Ha recorrido España porque el olvido no cabe ni para ella, ni para millones de ciudadanos y ciudadanas de este país. Ha sido entrevistada, ha participado en documentales, ha dado charlas, ha realizado gestiones, y ahora escribe al Gobierno porque no quiere irse sin ver coronado su esfuerzo, su noble empeño. No podemos dejar que hijos y nietos de los que fueron masacrados por su trabajo, su esfuerzo y su compromiso, se vayan sin que puedan enterrar y despedirse de sus familiares de la forma en la que ellos estimen.