La Segunda Internacional y la emigración
El Congreso de Stuttgart de 1907 trató la cuestión de la emigración estableciendo una postura sobre la misma que recordamos en el presente artículo.
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
El Congreso de Stuttgart de 1907 trató la cuestión de la emigración estableciendo una postura sobre la misma que recordamos en el presente artículo.
Los socialistas realizaron un intenso análisis del Anteproyecto de Constitución, cuestión a la que hemos dedicado cierta atención. Debemos recordar que un mes antes de convocarse las elecciones a Cortes Constituyentes el Gobierno nombró una Comisión jurídica asesora, dependiente del Ministerio de Justicia, por un Decreto del día 6 de mayo de 1931. La Comisión fue presidida por el prestigioso jurista y político católico avanzado Ángel Ossorio y Gallardo, y entre sus miembros destacaron Adolfo Posada, Manuel Pedroso, Agustín Viñuales, y Alfonso García Valdecasas, entre otros. El Gobierno justificaba la creación de esta Comisión porque tenía que elaborar un anteproyecto constitucional que luego habría que llevar a la Asamblea Constituyente, aunque se reservaba el derecho a modificar lo propuesto antes de presentarlo a las Cortes.
Como hemos estudiado en diversos artículos de El Obrero las obreras de la aguja en Madrid se organizaron en vísperas de la proclamación de la Segunda República. Así es, se pusieron en marcha, y pronto surgieron los problemas. Este breve apunte nos permite comprobar su compromiso, y la necesidad de la solidaridad con su lucha, por parte de sindicalismo de signo socialista.
Julián Besteiro Fernández nació en Madrid el 21 de septiembre del año 1870. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza, donde entró en 1879. En la Universidad de Madrid cursó Filosofía y Letras, teniendo como profesores, entre otros, a Nicolás Salmerón y a Luis Simarro. Luego pasaría a la Sorbona de París. Finalizando el siglo XIX, comenzó su carrera docente cuando ganó las oposiciones a catedrático de Instituto en Psicología, Lógica y Filosofía Moral. Fue destinado a Ourense y luego a Toledo. En aquella ciudad conoció a Dolores Cebrián, la que luego sería su esposa a partir de 1913. Dolores fue profesora de Ciencias Físicas y Naturales. Besteiro siguió formándose porque en 1909 obtuvo una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar en Alemania. Allí amplió sus conocimientos de Filosofía en las Universidades de Múnich, Berlín y Leipzig. A finales de 1911 regresó a España.
Las manifestaciones artísticas del reino astur tomaron como base la tradición romana, al igual que habían hecho los visigodos, pero, a diferencia de éstos, se desarrolló un arte más consolidado. En el arte astur se levantaron edificios con para residencia real y otros religiosos, aunque con unas características arquitectónicas muy parecidas. Los dos edificios más representativos son Santa María del Naranco, mandado construir como residencia real y la iglesia de San Miguel de Lillo, que constituyen el conjunto palaciego del rey Ramiro I. En estas dos edificaciones se pueden estudiar perfectamente los elementos de la arquitectura astur.
Aunque, sin lugar a dudas, fueron los romanos los grandes impulsores de las infraestructuras en Hispania, en Al-Ándalus se tuvo una especial preocupación por esta cuestión, especialmente en la etapa omeya cuando existió una estructura de poder que pudo emprender obras de envergadura.
A primeros de septiembre de 1901 el periódico obrero El Socialista defendió que los empresarios españoles podían pagar mejores salarios, denunciando que en España eran bajísimos, cuando se estaban amasando verdaderas fortunas.
En Grecia se produjo un intenso debate sobre la participación del país en la Primera Guerra Mundial, como ocurrió en Italia o en España, aunque en este último caso sin consecuencias bélicas. Uno de los aspectos peculiares de la confrontación interna sobre la intervención de Grecia en el conflicto es que provocaría una fuerte crisis política y una situación bélica harto compleja. En el país heleno había dos posturas claramente definidas en torno a los beligerantes. El rey Constantino, a la sazón cuñado del káiser Guillermo II, encabezaba el sector favorable a los Imperios Centrales. Los defensores de la causa de la Entente tenían a Venizelos, jefe del Partido Liberal y presidente del Gobierno, como máximo protagonista.
En cierta medida, en memoria de mi abuela paterna
Uno de los aspectos más novedosos del anteproyecto de Ley de Memoria Histórica tiene que ver con el protagonismo de la mujer. No se trata, como algunos podrían pensar, de dedicar un capítulo a la mujer como parte de las políticas de igualdad, no, ni mucho menos, se trata de que se reconozca y se repare a las mujeres como víctimas, las grandes olvidadas también en la memoria.
Aunque el galleguismo tiene en el Rexurdimento cultural y en la Primera República sus inicios, es bien cierto que, en realidad, existe un claro precedente en los años cuarenta, en el reinado de Isabel II.
El socialismo rumano se limitó durante mucho tiempo a un núcleo de activistas y pensadores debido a la escasa fuerza del proletariado en un país muy atrasado industrialmente. Esos intelectuales tenían una clara influencia cultural occidental, especialmente francesa, pero también suiza. La segunda influencia procedía de Rusia, mucho más cercana, gracias a un conjunto de refugiados rusos.
Italia pertenecía a la Triple Alianza desde el año 1882, junto con el Imperio Austro-húngaro y Alemania en el sistema de alianzas internacionales en la época previa al estallido del conflicto bélico. Esta opción había sido complicada de tomar porque Austria se había destacado como la principal enemiga del proceso de unificación italiana y seguía ocupando territorios que Roma reivindicaba, tanto habitados por población de habla italiana, como Trento, Trieste o Gorizia, como otros cuya supuesta “italianidad” era más controvertida, como Dalmacia, Bolzano, Istria y Dubrovnik. Pero los conflictos con Francia, especialmente en relación con Túnez, habían inclinado a Italia a esta alianza, en la que Bismarck había puesto mucho empeño.
Una de las manifestaciones artísticas más destacadas de los visigodos fue la orfebrería, es decir, el arte de trabajar los metales preciosos. Los pueblos germanos eran muy aficionados al oro, las piedras preciosas y los vidrios de colores. Los orfebres de los pueblos germánicos desarrollaron piezas destinadas a la ornamentación, como fíbulas, joyas y coronas. Pero también elaboraron obras para el culto como cruces, objetos litúrgicos y coronas votivas, mezclando lo religioso con la expresión del poder de las monarquías. En este sentido, los visigodos, como los ostrogodos, siguieron claramente estas pautas.
El 8 de abril de 1978 fueron enterrados los restos mortales de Francisco Largo Caballero en el Cementerio Civil de Madrid. Así lo había querido el propio Largo, como confirmó su hija Carmen en una entrevista que le hizo Blanco y Negro a propósito del traslado de los restos de su padre. Largo quería descansar con sus compañeros. En Madrid, además, descansaba su esposa Concepción Calvo, fallecida en 1935. En el cuarenta aniversario del sepelio de Largo Caballero recordamos aquel acontecimiento, que generó una de las manifestaciones más grandes que vivió la España de la Transición, como un testimonio de la intensa pervivencia de la memoria histórica del socialismo y del republicanismo en pleno y complejo proceso de recuperación de las libertades democráticas perdidas durante tanto tiempo.
Al comenzar el siglo XIX la mayor parte del Norte de África dependía del Imperio turco-otomano, pero en la práctica había otros poderes más efectivos, o de hecho. En Marruecos gobernaba la dinastía alauita, Francia comenzó muy pronto a controlar Argelia, y en Egipto estaba gobernado Mehemet Alí, que ejercía el poder sin depender de Estambul.
Juan de Arellano, nacido en Santorcaz (Madrid) en 1614, y fallecido en 1676 en Madrid, es un pintor que ha pasado a la Historia del Arte por su pasión por las flores, como bien nos explica Antonio Palomino en su obra El Museo Pictórico y Escala Óptica (1715-1724), fuente imprescindible para conocer la pintura barroca española. Con este género alcanzó el éxito en vida, y ya en edad madura, lloviéndole encargos de la nobleza, las instituciones eclesiásticas y particulares en Madrid, y que conocemos gracias a los inventarios de los clientes que se custodian el Archivo de Protocolos Notariales. Los Floreros tuvieron una enorme aceptación entre la clientela de pintura de la España barroca, y Arellano pudo ofrecer una producción propia, ya que hasta entonces la demanda se nutría de obras extranjeras.
Los socialistas de Sitges se pusieron en marcha en 1900 para poner organizar una Sociedad de Resistencia entre los trabajadores del calzado de la localidad, que se concentraban en tres fábricas en ese momento. Al parecer, el objetivo se cumplió rápidamente, porque muchos de los trabajadores de esas fábricas se afiliaron a dicha Sociedad.
En un artículo anterior estudiamos la convergencia de las fuerzas políticas y sociales de los principales contendientes de la Gran Guerra en la causa común contra el enemigo, cristalizando este consenso en las llamadas Uniones Sagradas. Pues bien, en este nuevo artículo abordamos la evolución política y social interna de las potencias en guerra para comprobar cómo el inicial entusiasmo y confraternización se fueron diluyendo a medida que la contienda se fue alargando y se hizo más sangrienta.
Al estallar la Primera Guerra Mundial se produjo un fenómeno político muy similar entre los principales contendientes de ambos bandos. Las fuerzas políticas y sociales cerraron filas alrededor de la causa militar, considerada como común, aunque conviene tener en cuenta las peculiaridades de cada sistema político, ya que entre los beligerantes había democracias desarrolladas frente a otros sistemas autoritarios, y hasta casi una monarquía absoluta.
En este artículo trazaremos unos apuntes sobre el origen del socialismo en Portugal.
A mediados del siglo XIX comenzaron a penetrar las ideas socialistas en Portugal. En 1850 se fundó el primer periódico socialista, el Eco dos Operarios. Los intelectuales intentaron influir con ideas y mensajes socialistas sobre una escasa clase proletaria. En este sentido es significativo comprobar cómo en ese mismo diario socialista se hablaba del deseo de muchos trabajadores de convertirse en capitalistas, de hacerse con propiedades. Habían sido campesinos y habían huido del campo para intentar entrar en la sociedad burguesa urbana. Pero era harto difícil, dado el atraso de la Revolución Industrial lusa. Una salida sería la emigración hacia el Brasil. El socialismo portugués no fue muy poderoso en sus inicios, a pesar de que dio figuras muy comprometidas. Perdió fuerza frente al republicanismo, la apuesta progresista que pretendía acabar con el sistema liberal del rotativismo político, y que suponía el acceso al poder por turno o rotación entre los dos partidos de la familia liberal. Esta alternativa pasaba por instaurar una república democrática, pero sin tocar la estructura social del país.
La capital del todopoderoso Imperio turco en el siglo XVI se convirtió en una de las principales ciudades de Europa de la época moderna. Era la más poblada, llegando a más de setecientos mil habitantes a finales de la centuria. Era la capital más cosmopolita de todas por la diversa composición de su población. La mayoría estaba constituida por los turcos, algo más de la mitad de sus habitantes. Pero había gran cantidad de cristianos renegados de todas las orillas del Mediterráneo y muchos judíos. Debía ser sumamente plástico planear por el aire sobre las calles de Estambul y diferenciar a sus habitantes por el color de sus turbantes. Los turcos usaban el color blanco frente al amarillo de los judíos y el azul de los griegos.
Nicolás de Oresme fue un sabio francés del siglo XIV que se destacó en distintas materias: astronomía, matemáticas, filosofía, teología, musicología y economía. Fue obispo de Lisieux y consejero del rey Carlos V de Francia.
Durante la época de los Austrias Madrid careció de un eficaz sistema de iluminación, existiendo zonas completamente a oscuras y otras medianamente iluminadas según el mayor o menor interés de los particulares. La única iluminación costeada por el poder municipal eran las luminarias en determinados eventos como la llegada de una persona regia. En el reinado de Carlos II, hacia 1678 y por iniciativa del corregidor Francisco Herrera Henríquez, se ordenó que los vecinos tuviesen faroles en sus balcones. Esos mismos vecinos debían mantenerlos, pero esta orden levantó una gran polémica que aventuraba las que se darían en el siguiente siglo, por el coste económico que conllevaba mantener las luces.
En este breve artículo estudiamos las consecuencias que trajeron las Guerras Púnicas, es decir, las guerras entre romanos y cartagineses en la situación de la mujer romana de condición social elevada. Las guerras siempre han influido, de una manera u otra, en el estatus femenino, y, con excepciones, de forma positiva, un fenómeno histórico harto interesante y curioso. Este caso de la Roma republicana es poco conocido.
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