La decisión de Feijóo
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Editoriales
La decisión de Feijóo sobre su definitiva candidatura a la presidencia del PP parece que, según él mismo ha explicado recientemente, va por partes. Es decir, como es habitual en él midiendo las palabras sobre sus aspiraciones junto a los pasos a dar para para su advenimiento como 'el deseado' y único candidato, para adecuarlos además a la legalidad interna del PP, por otra parte bastante laxa.
Se trata de culminar la extraña alianza de los barones con la Presidenta Ayuso, primero para derribar a la dirección de Egea y Casado atrapados en un torpe intento de chantaje, en la posterior huida hacia adelante de las acusaciones públicas de corrupción y finalmente desdiciéndose a sí mismos en un paso atrás inexplicable. Ahora el objetivo es garantizar el apoyo prácticamente por aclamación a la candidatura única de Feijóo. Para eso ha sido necesaria la prórroga de la defenestración efectiva de Casado hasta el mismo Congreso extraordinario de primeros de Abril, eso sí con toda la dignidad de un largo funeral de cuerpo presente. Todo ello será oficiado por los dos dirigentes de la vieja guardia autorizados por Feijóo: González Pons en organización y Cuca Gamarra como coordinadora, a los que ni siquiera se puede denominar gestora ya que sería tanto como reconocer que no se trata de una sucesión natural sino de un derrocamiento y una entronización.
Una entronización que recupera la línea sucesoria alterada como consecuencia de un enfrentamiento interno anterior, en aquel caso entre Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores Cospedal.
Por otra parte, no parece que tampoco haya alteración alguna del relevo y ni siquiera en el calendario previsto como consecuencia del reciente reconocimiento explícito por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid de los negocios del hermanísimo con un comunicado en el que ratifica la cantidad casi exacta denunciada por parte de la dirección de Casado. Sin embargo, lo que no espera al cálculo de tiempos y terminología es la política española y sus urgencias, a pesar de la invasión infame de Ucrania, para la ascensión de Feijóo y en el contexto de ésta la elección en primer lugar de la presidencia y la mesa de las Cortes de Castilla y León, pero sobre todo para la investidura del futuro presidente del gobierno regional Sr Mañueco, que deberá contar con la mayoría de la cámara en un tiempo tasado por el Estatuto para antes de sobrepasar el límite del 31 de mayo para que las nuevas elecciones se convoquen de manera automática.
Una mayoría que solo es posible con la ultraderecha de Vox que exige estar en el gobierno o bien con el consentimiento activo del PSOE dentro de un compromiso de legislatura y no solo en la Comunidad de Castilla y León. Lo primero tendría el precio de consolidar la estrategia errática de Casado, pero sin Casado, así como de ampliar la dependencia de la derecha con respecto a la ultraderecha dentro ya del modelo trumpista de Ayuso. Lo segundo significaría iniciar de verdad una nueva estrategia conservadora y una nueva etapa, rompiendo de una vez por todas las relaciones con Vox y sumándose al cordón sanitario europeo frente a la extrema derecha.
La estrategia conservadora de ninguneo de la ultraderecha adoptada por Feijóo en Galicia puede ser un indicador de por dónde podrían ir las cosas en la nueva dirección el PP, aunque al igual que la del trumpismo del PP de Madrid, tampoco parece a priori generalizable al conjunto de España.
Porque el problema de fondo, aparte de la pelea de gallos de Génova con la presidenta Ayuso por un quítame allá otro posible caso de corrupción, sigue siendo la alternativa de Feijóo a la estrategia deslegitimadora y errática de Casado y su ambigüedad en las relaciones con la estrategia disruptiva de la ultraderecha durante la primera mitad de la legislatura y con su principal valedora en el seno del PP, la presidenta Ayuso.
La primera decisión de la próxima presidencia de Alberto Feijóo es pues el modelo de gobierno en Castilla y León, la posible participación de Vox, su exclusión general y la consiguiente abstención socialista o la convocatoria de nuevas elecciones. En definitiva, la composición del gobierno en Castilla y León servirá como precedente para las elecciones autonómicas y municipales de mayo y las futuras generales de 2023, junto a decisiones institucionales fundamentales como son el desbloqueo, tras tres años de espera, de la obligada renovación del Consejo Gral del Poder Judicial y el cese en la deslegitimación de la gestión de los fondos de recuperación de la Unión Europea. Estos retos marcarán el futuro de Feijóo y de la derecha.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.
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