Desde estas páginas, hemos hablado de la inflación producida por el aumento del precio de los combustibles en los mercados internacionales y de cómo repartir de manera justa ese exceso de coste. Pero, a la vez que dichos precios se disparan debido al difícil contexto internacional —la rotura de las cadenas de suministros, la guerra de Putin—, se está produciendo una silenciosa inflación adicional debida a las indecentes ganancias que las compañías con poder de mercado —es decir, con poder para fijar los precios merced a la escasa competencia de sus sectores— están obteniendo a costa de los pacientes consumidores. Se trata, una vez más, del conocido “a rio revuelto…” que aparece indefectiblemente en épocas de escasez o, dicho más concisamente, la especulación pura y dura.