Homo Deus
Recientemente y a partir del surgimiento del ChatGPT, se está produciendo un auténtico debate público sobre la inteligencia artificial (IA), especialmente sobre si ésta puede ser un soporte y el complemento a la inteligencia humana, o bien si de forma bastante rápida acabará por emularla y sustituirla. Muchos vemos peligros importantes y, justamente, sus principales impulsores están planteando ahora que hay que evitar que el tema se descontrole y alertan de los peligros reales. Los tecnooptimistas, en cambio, lo ven como el gran camino emancipador de una sociedad humana que le permita superar todas sus limitaciones, enfermedades y muerte incluidas, gracias a desarrollos tecnológicos que, basados en el cerebro humano, tendrán la potencia y capacidad ilimitada que les puede proporcionar la mecánica. Estaríamos así a las puertas de una nueva era en la que la sociedad viviría la auténtica y exclusiva revolución de entrar en otra dimensión gracias a una inteligencia artificial autoprogramable que, además, incorporaría algoritmos de inteligencia emocional. Elon Musk y Sam Altman crearon, en 2015, OpenAI, una empresa dotada con mil millones de dólares para el desarrollo de la IA, teóricamente sin ánimo de lucro. Es aquí donde se crea ChatGPT.
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