La listeriosis está dejando en evidencia una serie de irregularidades, de faltas de cuidado que son ciertamente preocupantes. Hablo de la actitud política, por supuesto, pero sobre todo de quienes, como eslabones de la cadena de vigilancia y cuidado, han podido desatender sus obligaciones poniendo en peligro la salud pública. A la vista está que a medida que vamos conociendo datos el asunto es realmente alarmante. Y lo peor: quienes le quitan peso, quienes relativizan y dicen que esto no es para tanto, que todos los años hay casos de listeriosis y que no se montan estos escándalos. No todo vale en política, y ante una alarma tan grave como la que estamos viviendo, querer tratar de reconducirlo todo a guerras políticas es un asunto muy serio. Es inaceptable.