El reciente debate del Senado ha sacado a Núñez Feijóo de la dinámica de la rueda de prensa y la declaración tremendista, y tras su incorporación a la institución, lo ha expuesto al debate, la réplica y en definitiva, más allá de los términos habituales de la pregunta oral en el pleno, a la vorágine y al barro del debate parlamentario, sobre todo en estos tiempos del populismo. De hecho, las primeras encuestas publicadas en los medios de comunicación, si bien con una audiencia minoritaria no superior al veinte por ciento, muestran cuanto menos un equilibrio en las votaciones de los medios conservadores, sino una preferencia general por el conocimiento de los temas, el liderazgo y la capacidad de gestión del presidente Sánchez.