La reforma del delito de sedición
Si entre 2012 y 2017 el Gobierno del Presidente Rajoy hubiera actuado con menos desidia y con más inteligencia, la declaración de la independencia en Cataluña no habría llegado tan lejos. No digo que no hubiera sido necesario aplicar el artículo 155 de la Constitución, pero la tensión habría sido bastante menor. Ello no supone responsabilizar al Gobierno de Rajoy de lo que es responsabilidad del independentismo, pero sí repartir responsabilidades de una operación política en la que muchos sujetos (el Gobierno de Maragall que inició una reforma estatutaria que nadie pedía, el Tribunal Constitucional que tardó cuatro años en dictar Sentencia sobre el Estatuto, el Partido Popular que vio en el Estatuto una ocasión de captar votos, etc.) actuaron con frivolidad, con ingenuidad y, sin duda, con desidia.
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