Incógnitas sin resolver oscurecen la interpretación cabal del asesinato en Teherán de Ismail Haniyeh, líder de la organización político-militar palestina Hamas. Su asesinato, el 31 de julio, en la residencia oficial teheraní donde se alojaba como invitado a la toma de posesión del nuevo presidente iraní, Masud Pezeskhian, sobrevino apenas mes y medio después de la muerte, el 19 de mayo, en un supuesto accidente aéreo de Ebrahim Raisi, presidente de la República Islámica de Irán, cuando éste regresaba de un viaje al vecino país de Asarbayán, donde había inaugurado una presa hidroeléctrica. ¿Hay conexión entre estas dos muertes? Es la pregunta a despejar ya que ambos conciernen a Irán, un Estado islámico que ocupa una posición preminente en el atribulado rompecabezas geopolítico del Medio Oriente, que asiste a la destrucción de Gaza a manos de Israel, principal Gobierno sospechoso de inducir, si no de asesinar, a ambos dirigentes.