La democracia en peligro
Vivimos tiempos en los que el pesimismo está cargado de razones. Polarización, predominio del discurso de la derecha extrema, manipulación informativa, peligro de guerra, precariedad, exclusión social, pobreza, calentamiento global, falta de expectativas, inseguridades e incertidumbres diversas. La idea de progreso sobre la que se sustenta la civilización occidental desde la Ilustración se ha demostrado más débil de lo que esperábamos. Ahora, cuesta mucho defender la idea de que avanzamos con algún propósito. Dentro de las clases subalternas, probablemente seamos la última generación que ha logrado unas seguridades y unos niveles de bienestar aceptables, mejores sin duda que la generación de nuestros padres, al igual que los nuestros padres mejoraron y mucho la de nuestros abuelos. La generación de nuestros hijos, con mucha formación y habiendo vivido en un entorno cultural y tecnológico relativamente cómodo, tiene muy difícil evitar que su situación social, económica, material y de independencia para construir su propio proyecto de vida mejore; ya no es posible la clase media. El mundo del establishment, de las élites es, cada vez más, otro mundo.
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