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No creerse a Donald Trump

Hace pocos días, el periodista del New York Times Ezra Klein publicaba un artículo de gran interés, con el título “No le creas”. Se refiere a no creer todo lo que promulga Trump, que lanza día sí y otro también diferentes propuestas –a cual más descabellada– que disloca a sus interlocutores y a la opinión pública. En paralelo, George Lakoff, el afamado lingüista norteamericano, ha escrito 17 normas esenciales para enfrentarse a la caótica situación actual, generada por el nuevo presidente estadounidense y su equipo. Algunas de esas normas son de gran interés: fomentar las conexiones reales, construyendo relaciones sólidas con vecinos, amigos y compañeros de trabajo; buscar fuentes de información basadas en la realidad, huyendo de la intoxicación; exigir responsabilidades, en el sentido de valorar la rendición de cuentas; aprender de la historia, revisando movimientos pasados para entender qué funciona y qué no; persistir, como mejor resistencia. La periodista palestina Muná Hawwa ha publicado un trabajo en el que destaca la estrategia de la confusión elaborada por la nueva Administración estadounidense, con influencias claramente goebbelianas: la repetición de ideas falsas hasta que estas sean admitidas como una verdad, como realidad.

Ser patriota

Según la RAE, “patriota” significa la persona que tiene amor a su patria. Y, en ese sentido, yo también me incluyo. Sobre todo, después de pensar con calma si cumplo debidamente con mis obligaciones cívicas respecto a mi patria. Y lo hago. Por ejemplo, nunca he engañado en la declaración de renta; siempre he pagado “religiosamente” mis impuestos; soy clase media y utilizo y defiendo con pasión los servicios públicos como la educación y la sanidad; reciclo de forma obsesiva porque creo en un ambiente limpio y no contaminante; reduzco mi consumismo porque amo un planeta y una patria sostenible; cuando buceo en mi playa, suelo ir con una bolsa atada para recoger basuras que ensucian mi mar Mediterráneo y molestan a mis amigos los peces; cuando paseo, suelo agacharme a recoger esos botes o cajas de plásticos que tiran a la calle sin que les preocupe que su casa pública esté sucia; cumplo con las reglas de convivencia que permiten que mi país sea seguro y pacífico; procuro saludar y dar las gracias; ser respetuosa y educada, aunque a veces me enfade como todo el mundo; disfruto de pasear por mi ciudad y me duele en el alma cuando veo negocios cerrados que son el fracaso de una familia; me siento en plenitud cuando recorro las playas de mi tierra o los senderos de monte de los magníficos pueblos de interior.

Secretos oficiales que siguen protegidos

Las Cortes Generales representantes del pueblo soberano, aprueba leyes para que el pueblo no conozca algunas interioridades de acontecimientos históricos o los actos de determinados personajes, lo que es una barbaridad democrática, pero sigue habiendo materias clasificadas para proteger hechos, mediante una ley anterior a la Constitución.

Noticias del telemundo

El mundo audiovisual requiere una remoción a fondo a escala planetaria. Empecemos por aquí: sus contenidos informativos, cinematográficos y de entretenimiento, dejan en España mucho que desear. Sobre todo, merced a que consecutivas autoridades culturales los han convertido en sí mismos y al parecer, en el único vector cultural relevante; como si la Literatura, el Arte, la Filosofía, la Historia, la Poesía y la Ciencia pese a formar parte sustancial de la Cultura, apenas figuran en sus contenidos diarios y, si lo hacen, son relegados a programas en horarios sin audiencia. El desdén de los poderes políticos, económicos y financieros hacia el Pensamiento en general y las Humanidades en particular, fruto también de la propia incultura de sus integrantes, está dando ya sus tóxicos resultados: cada vez es más difícil encontrar un español, joven o adolescente, capaz de manejar un léxico superior a las 100 palabras. En sus rangos impera el monosílabo. Y eso que se trata de las generaciones “mejor preparadas” de todos los tiempos.

¿Cómo se cuenta la historia de Taiwán? La influencia de China en la prensa occidental

En agosto de 2022 aterricé en Taiwán a la vez que Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que fue a reunirse con la presidenta del país, Tsai Ingwen. China intensificó sus maniobras militares agresivas en el estrecho de Taiwán y los periódicos en Europa le dieron una enorme cobertura, hasta el punto de que mi familia y amigos de todas partes me escribieron para preguntar si estaba en Taiwán y si podía salir inmediatamente de allí.

Franquismo, cincuenta años

El franquismo fue una larga dictadura cruel personalizada en la figura del general Francisco Franco y sus gerifaltes, quienes acapararon todos los poderes del Estado hasta su defunción en 1975. Pasados cincuenta años, no conviene olvidar lo que verdaderamente significó, pues estaríamos condenados a que se repitan los errores.

Gestionar el declive neoliberal estadounidense

Gestionar el declive neoliberal, que azota al designio mundial estadounidense es, quizá, la principal tarea a la que se enfrenta Donald Trump, 78 años, 47º presidente de los Estados Unidos de América. El declive caracteriza desde 2008 aquella pujanza atribuida hasta entonces al país trasatlántico. Declive que no significa carecer de potencia, sino más bien implica que ya no dispone del poder, hasta entonces omnímodo, de imponer al mundo su designio imperial. Aquel designio estuvo basado en el palo de la fuerza militar y la zanahoria del dólar, como referencia monetaria en casi todo el Planeta, dólar devenido hoy en enfermiza moneda de cambio contestada desde demasiados Estados del mundo, encabezados por los de los BRICS y su cohorte de afectos del Sur Global.

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