Sabina, ¡cuidado con la nicotina!
Escribo el artículo mientras escucho a Pablo Milanés, en Youtube, dorando la tarde de este otoño con colores de invierno. Leyenda trovera en mi corazón, tan sesenta, al que le sobresaltan las muertes de gente que forma parte de mi mester de fantasía. Con Milanés empiezan a irse los cantautores y hay que tener cuidado, porque la muerte, cuando abre brecha, se vuelve avariciosa. Con Pablo pisé las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentado, y vine del desierto calcinante, y evoqué a mis hermanos que murieron antes. Eternamente, Yolanda, etc. Milanés sigue sonando en mi gramófono en red, pero hoy vengo a este rincón digital tan coqueto a hablar sobre Joaquín Sabina, sobre el que acaba de estrenarse, con éxito, la película documental “Sintiéndolo mucho”, dirigida por Fernando León de Aranoa. Según me comenta mi amigo Pepe Guerrero, cinéfilo sin interrupción desde nuestra remota adolescencia, la peli ha gustado a la crítica, menos a Elsa Fernández-Santos, en “El País”, a la que le ha gustado entre poco y nada. Okey. Voy a mi Sabina y al de Pepe Guerrero.
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