España tiene remedio
España tiene remedio. Y ello pese a que muchas personas sensatas creen que enferma aceleradamente cada día. No solo por la expansión de los contagios víricos; la vida pública, política, enferma también por su cuenta. Esas mismas personas creen que casi ninguna de las principales instituciones, desde el arranque del siglo XXI, ha dado la talla ni contribuye a satisfacer los intereses mayoritarios de los ciudadanos. Muchas operan en su contra. Las instituciones privadas van a lo suyo. Solo pujan por su propio bienestar y hacen ascos al bienestar general. Los llamados medios de comunicación, en su mayor parte, ni median ni comunican apenas nada; más bien se han dejado adueñar por la hipercrítica, el rencor o sucedáneos, abdicando de su función social de informar, formar y crear opinión –y crítica- sensatas y responsables. La llamada sociedad civil ha perdido su pujanza y se ha visto abducida por partidos políticos que hace tiempo dejaron de enseñar a los ciudadanos a hacer política, para blindarse dentro de estructuras jerarquizadas al máximo, donde el debate y la pluralidad reinan por su ausencia. Solo prima la sumisión al líder.
- Publicado en Opinión