Prano Bailey-Bond se interroga sobre los límites estéticos de la violencia
- Escrito por La redacción
- Publicado en Cine
La directora galesa Prano Bailey-Bond se interroga sobre los límites estéticos de la violencia en su última película, "Censor", que ha presentado este pasado viernes dentro de la sección oficial competitiva del Festival de Cine Fantástico de Sitges.
Situada en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher, "Censor" se imbuye de una estética ochentera, en la que se desenvuelve la protagonista, Enid, una censora de películas en un mundo muy masculino que a veces se pasa con el tijeretazo.
Obsesionada por la desaparición de su hermana años atrás, su mundo se viene abajo cuando descubre que se ha producido un asesinato de manera muy similar en una escena que no censuró. La idea de la película surgió cuando la directora estuvo investigando el tema de los censores cinematográficos de los años 80, cuando "se censuraban las escenas que contenían sangre y pechos femeninos porque se podían asociar con las violaciones".
En el estudio de la censura británica, Bailey-Bond se topó con la lista de "vídeos nasties" de los 80 ("vídeos repugnantes" en la traducción literal del inglés), una relación de películas que fueron prohibidas para su distribución en vídeo por contener escenas violentas o de sexo explícitas.
"Fueron censuradas porque se pensaba entonces que el terror podría ejercer una influencia en las personas", recuerda la directora, que creció con el cine de los años 80 con películas como "Evil Dead", de Sam Raimi, que para ella es "un icono", y también con la nueva tecnología de entonces en vídeo, el VHS, que se pensaba que "podría sacar la bestia que todos llevamos dentro".
Piensa Bailey-Bond que hay "un paralelismo total entre aquella censura y la que hoy se ejerce en las redes sociales y aunque hoy, al menos en Reino Unido, quizá no se prohíben películas, pero hay censura en las redes sociales, se censuran, por ejemplo, las imágenes de pezones en las mujeres, y se determina cómo recibimos la información de los gobiernos".
La cineasta galesa también habla de otro tipo de censura, la que ejercemos nosotros mismos, "una autocensura que utilizamos para no mostrar lo que no nos gusta de nosotros, y eso es lo que hace la protagonista de 'Censor', que construye diversas capas alrededor para esconderse de esa parte podrida de su vida y ocultarla a los demás".
Sobre el trasfondo ideológico que subyace en el tema de "Censor", Bailey-Bond cree que "el terror está ahí fuera, en la vida, y el cine de terror no nos hace más violentos, sino que lleva ahí mucho tiempo".
La directora, que ha llevado su "Censor" a los festivales de Berlín y Sundance, observa que igual que la época Thatcher puede inspirar cine fantástico, "la actual época de Boris Johnson también podría transformarse en una película de género, y si no se ha hecho ya es por que todavía está muy próximo".
La situación en el Reino Unido, añade, es "un eco de lo que pasaba en los años 80, parece que los tiempos de Thatcher estén volviendo con este sistema político tan conservador que definitivamente no es bueno".
El coguionista del filme, Anthony Fletcher, opina que "en los años 80 los políticos culparon a aquellas películas de todo lo negativo que estaba pasando en la sociedad, cuando en realidad los cambios los estaban impulsando ellos desde el gobierno".
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