¿Qué va a volver a ocurrir en Barcelona?
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
“La historia de la bella ciudad condal, en lo relativo a las luchas entre el capital y el trabajo, es trágica y cruel. Los crímenes sociales que allí se han cometido estremecieron de horror la conciencia universal. Aquellos asesinatos salvajes eran indignos de un pueblo civilizado.
Y de tal manera hastiaron el ánimo público, que cuando advino la dictadura, Cataluña, y especialmente Barcelona. incluso los trabajadores, aplaudieron al dictador, porque vieron en la nueva situación política el medio único de verse libres de aquellos hechos deshonrosos.
La ciudad sintió aliviada la conciencia y pensó que aquella barbarie había desaparecido para siempre. Las luchas sociales se encauzarían por una táctica serena y ecuánime que permitiera á los trabajadores mejorar su condición Social y económica sin correr los riesgos que una táctica de violencia suicida produce.
Pero todo esto fué pura ilusión. Desapareció la dictadura y la monarquía y pronto asomaron los procedimientos de violencia desacreditados en las luchas anteriores. Acabamos de hablar con camaradas de la ciudad condal, y nos dan impresiones pesimistas del estado de la ciudad. Todo el mundo está armado; los sindicalistas, con la complicidad del Gobierno de la Generalidad, se entregan a toda clase de violencias contra los demás elementos obreros. Estas violencias son repudiadas por la conciencia colectiva de Barcelona; pero prosperan por la lenidad que las autoridades observan con los elementos que las emplean.
¿Adónde conducirá a Barcelona esta situación? A ningún sitio bueno. El ambiente está cargado de violencia y la descarga se producirá y tendrá lamentables consecuencias.
El señor Macia no tuvo inconveniente en hacer a los Sindicatos únicos las más absurdas e ilegales concesiones para obtener sus vetos. Logró lo que se proponía, pero bien caro lo va a pagar. Y lo más triste es que los mayores perjuicios serán para la ciudad, y especialmente para la clase trabajadora y para España.
Nosotros, que amarnos a Barcelona, y sobre todo a la clase trabajadora catalana, sentimos profundamente lo que allí ocurre y lo que puede ocurrir.”
(El Socialista, número 6992, 8 de julio de 1931).