El feminismo laborista
- Escrito por Alice Pels
- Publicado en Déjà Vu
“Las noticias que recibimos de Gran Bretaña llena de alegría nuestro corazón de socialistas y de mujeres. Se reunió la conferencia nacional durante los días 27 y 27 de mayo, en Birmingham, concurriendo 861 delegadas, con entusiasmo superior, si cabe, al del año anterior, y acreditando plena madurez política en las que tomaban parte en el Congreso. Resultó, en todo el valor de la palabra, una conferencia constructiva.
Presidió la conferencia la compañera Elena Wilkinson, única diputada laborista en el Parlamento, joven aún, y cuyos discursos y éxitos le han dado merecida notoriedad. Se trataron en la Conferencia cuatro cuestiones de importancia capital para el movimiento socialista británico y aun para el socialismo internacional.
La secretaría de la organización femenina, doctora Marion Phillips, presentó un informe magistral sobre la cuestión “El pan y el socialismo”. Pidió la reglamentación de las importaciones y exportaciones del trigo y la organización internacional de la protección de este elemento principal de la alimentación del proletariado. Los deseos expresados por la informadora, y que el Congreso hizo suyos serán incorporados a las reivindicaciones femeninas.
“La higiene y la escuela”, memoria en la cual su autora describe el deplorable estado sanitario de un número elevado de alumnos en el país, indicando los remedios para cambiar esta situación, fue igualmente adoptada por unanimidad y será enviada a la Comisión nacional de higiene. Los informes restantes, “La emigración en los dominios” y “El seguro maternal”, fueron objeto de apasionantes discusiones.
Los partidarios y los adversarios del control de los nacimientos opusieron sus distintos criterios en relación con este problema. La cuestión aparecía colocada por tercera vez sobre la mesa, pero parece que ahora ha quedado bien planteada. Resultó que la asamblea se puso de acuerdo sobre el principio, no de la limitación de los nacimientos sino de la facultad legal concedida a los médicos para informar a los padres que lo soliciten acerca de los medios higiénicos adecuados para lograr tal finalidad. ¿No sería justo que el proletariado, y singularmente las madres de la clase obrera, que quieren ver a sus hijos presentarse ante la vida armados para la lucha, pudiesen, sin perjuicio para su salud, no lanzar al mundo sino el número de hijos proporcionado a sus recursos?
La Conferencia adoptó también la proposición de la compañera Bruce Glaster, encaminada a que la Internacional Obrera Socialista organice anualmente una Conferencia femenina internacional, dedicada a lograr una más estrecha compenetración entre las mujeres para la solución de las cuestiones políticas, sociales, sindicales y cooperativas que les afecten más particularmente. Se presentó un voto en favor de que la organización femenina rusa fuera invitada a la Conferencia femenina internacional que precederá al Congreso internacional de Marsella. Fue preciso que la secretaría demostrase que no procedía tal discusión, puesto que sólo las organizaciones afiliadas a la Internacional Socialista Obrera tienen derecho a concurrir a la Conferencia y Congreso citados”.
(El Socialista, número 5135, de 22 de julio de 1925).