La unión de las derechas y la defensa de la democracia
- Escrito por Miguel Maura
- Publicado en Déjà Vu
Dejavu sobre el mitin de Miguel Maura el 19 de diciembre de 1932 en Oviedo:
“Después de saludar a los asturianos comenzó diciendo que en la actualidad dominan las izquierdas en todos los sectores de la vida nacional y que ante este hecho cierto es preciso que las derechas se den cuenta, se unan y formen un frente.
Es necesario—dijo—lijar un marco común a todos y ese marco se llama República; ésto es fundamental, absolutamente fundamental; dentro de la República, pero no tolerándola, consintiéndola o soportándola, sino queriéndola, amándola y sintiéndola.
Dentro de la República es menester actuar y luchar, porque no hay opción, porque la vuelta al pasado sería una catástrofe para España.
¿Pero es que las fuerzas conservadoras no comprenden que en el momento en que vive España y el Mundo entero, en que las masas han irrumpido en la vida pública de las naciones, el único régimen que permite que la pureza de los intereses legítimos es la democracia, es un régimen abierto de democracia? ¿Pero no comprenden que la República será mañana lo que España quiera y si los Conservadores se disponen al sacrificio, porque todo tiene que ser sacrificio, y en ese instante serán ellos los que rijan la vida nacional? Pues esa garantía sólo la dá un régimen abierto, de democracia.
Estudió los acontecimientos desarrollados en España durante los últimos años.
Liberalizar la República. Todos sabéis que se da la paradoja de que los hombres de izquierda participan y practican de esa creencia tan generalizada de que el liberalismo ha fracasado. Tienen la concepción del Estado moderno en tal forma, que consideran que loe principios liberales que fueron la medula de ¡a política del siglo XIX están mandados retirar. Bien; pues vale la pena examinarlo. Y para examinarlo comencemos por reconocer una cosa: la compleja dad de la vida moderna, el desarrollo que adquirió la inclusión de las masas proletarias en la vida pública y la expoliación en la economía requieren organizar un Estado poderoso y fuerte, y éste necesita de medios extraordinarios par a la defensa propia, y cuantos más medios toma el Estado para su defensa más es lo que se resta a las libertades ciudadanas. Eso es evidente.
Y eso que parece tan sencillo es todo el problema político que tiene planteado la República, porque tengo la seguridad de que en eso estriba la diferencia entre todos los políticos republicanos.
El que rige los destinos de España, desde la cabecera del banco azul, porque él es el único responsable de la política, en el régimen republicano que se haga en España, practica esa teoría y sostiene que el Estado necesita para defenderse de los máximos poderes, y, por tanto niega que pueda abrirse la mano y conceder las libertades hasta ahora normales en los regímenes liberales. Afirmamos nosotros lo contrario, y además, decimos que si alguna prueba fuera necesaria para demostrar que ese principio es falso, bastaría echar el ojo a la realidad nacional.
¿Dónde está el Estado fuerte? El Estado fuerte y poderoso, moderno, requiere leyes excepcionales para su defensa; pero dentro del marco de la ley por la ley, de tal forma, que el Estado, el Poder, esté limitado por la ley misma y cada uno de los ciudadanos sepa dónde empieza su derecho y hasta dónde llegan sus obligaciones.
¿Qué pasa en España en el orden social? Puesto esto: Que hay un sector del campo obrero nacional, es decir, que hay unas masas obreras organizadas en distintas agrupaciones de las cuales unas practican honradamente, limpiamente, serenamente, el principio del intervencionismo y defienden con más ahínco que nadie los postulados de sus doctrinas y los derechos de las clases que los amparan y hasta colaboran en el Gobierno; con esas gentes, con esas fuerzas sociales y obreras la inteligencia es fácil y sencilla. Por eso los he aplaudido muchas veces y aplaudo, cosa que las clases conservadoras no me perdonan, pero me lo tendrán que perdonar, y por eso he dicho también que el partido socialista ha prestado a la República en estos dos años que lleva de vida un servicio incomparable.
Pero hay otros sectores del obrerismo que hacen culto de esta doctrina: "para nosotros, las leyes que regulan la organización social no existen; nosotros no tratamos con el Estado".
Tras estos párrafos abogó por la libertad de Prensa.
Hizo una relación de los sucesos que venían ocurriendo en Córdoba en 1931 y cómo bastó la presencia de un gobernador enérgico para que todo acabase sin aplicar medidas excepcionales. Al final de su discurso dijo:
"Voy a terminar rogando a todos los asturianos que contengan todo lo que dentro del espíritu ciudadano pueda haber de impaciencia archilegítima por una nueva visión de la España republicana Yo sé que muchos se han visto defraudados con esta República. ¿Cómo no he de saberlo si lo veo? Es el caso de que están defraudados, pero yo os digo que esta etapa obligada de revisión de Poder, era una etapa indispensable y necesaria. Que esta no es la República del 12 de abril, que esta no puede ser la República del 12 de abril también os lo digo; pero que sí que la República del 12 de abril está en las manos de cada uno de vosotros, en las manos de todos juntos, cuando España diga en las próximas elecciones cuál ha de ser el porvenir de la República, que ha de ser conservadora.
Tengo la seguridad de que el porvenir es de las clases conservadoras. He afirmado siempre y lo he oído a mis adversarios que la República española será conservadora o no será, pero comprensiva, porque la primera condición del partido conservador es la de la comprensión, que consiste en reconocer en estos tiempos y a todas horas las necesidades de la vida moderna”
(Ahora, número de 20 de diciembre de 1932)