La política como norma de conducta
- Escrito por José Sanchís Banús
- Publicado en Déjà Vu
Una verdad fundamental ya varias veces establecida en el curso de estas meditaciones debe ser de nuevo formulada explícitamente para servir de fundamento a todo el ulterior desarrollo de nuestra doctrina.
La política, se ha dicho, es un problema de conducta. Ahora precisa, no obstante, ahondar más y afirmar que la política es una serie de normas de conducta.
Dicho de otro modo y con una representación objetiva para mayor claridad de mi pensamiento: tres hombres oyen afirmar de ateo, a quien no conocen, un hecho determinado. Se asegura, por ejemplo, que adquirió un costoso automóvil. Ved la distinta reacción de dos tres oyentes: uno, ajeno a la actualidad, no conoce el nombre que se cita y se encoge de hombros ante la nueva, pensando que es perfectamente natural que quien puede hacerlo compre para su propia comodidad un coche; de los otros dos, uno da por cierta y probada la noticia y se regocija con ella; el otro niega veracidad al informe y protesta violentamente contra él y contra los que lo propalan.
¿Por qué estos tres tipos distintos de reacción? ¿Por qué estas tres conductas diferentes? El estímulo es el mismo, y, no obstante, ello origina tres reflejos diversos. ¿Dónde radica la calidad normativa que matiza las respuestas?
Pero todo el misterio se aclara instantáneamente cuando llegáis a saber que el nombre del comprador supuesto es el de un ministro de fortuna personal nula, acusado malévolamente de infidelidad en la custodia de los caudales públicos. Entonces, da noticia, que carece de valor especial para quien ignora estos detalles, adquiere plena y madura intención política. Y se puede ya suponer sin miedo a errar que quien la niega y la reputa injuriosa es correligionario político del acusado, y su adversario, aquel que la acogió como verdad indisputable y grata. La intención política ha condicionado clara y terminantemente las reacciones de estos tres hombres, llevándonos a conductas contrapuestas.
Y, en esencia, eso es toda da política. La conducta de cada hombre en cada minuto es el resultado de una constelación de motivos. Unos, sumergidos en las capas más profundas de la personalidad, actúan con tremenda gravitación. Son las emociones y los instintos, que cada hombre trae como caudal de experiencias, que la especie le ha negado. Otros tienen un origen más reciente: son dos preceptos estatuidos por la propia experiencia, por los hábitos propios. Entre estos últimos hay un grupo de mandatos que hemos convenido en llamar de política. En cada momento, ellos se actualizan y se contrapesan con todos los demás que obran sobre la personalidad. Y del jugo de estas fuerzas resulta la conducta humana.”
De una conferencia que impartió a los alumnos de la FUE en enero de 1932 sobre la política, y que se puede consultar en El Socialista, número 7167.