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Boswell y los hermanamientos medievales


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

En  Kiev se encuentra el icono del Siglo VII en el que aparecen Sergio y Baco, en medio de ellos se observa la figura de Jesús en actitud de bendecir la unión. Boswell lo señala como una de las evidencias de que estos hermanamientos eran en realidad bodas homosexuales.

Estas uniones recibían el nombre de adelfopoiesis, (en griego “pacto de hermanos”, “hacer hermanos”). Dos hombres o dos mujeres frente a un altar, en sagrado, se comprometían a vivir juntos, cuidarse en la enfermedad, repartir las tareas por igual, compartir riquezas y amistades. La validez de estos pactos debía tener la presencia divina como testigo, por esto se realizaban en los recintos religiosos, y es la causa por la que aparece la figura de Jesús en la parte alta del icono de Ucrania. La evidencia se ampliaría con la presencia de muchas tumbas inglesas, francesas y orientales medievales con dos hombres enterrados jurándose amor eterno en las lápidas: “El amor los unió en la vida. Que la tierra los una en la muerte”.(1)

Los negacionistas de este tema, señalan que no hay ninguna evidencia de consumación sexual de la relación. Seguramente si se aplicara este criterio a la inmensa mayoría de uniones heterosexuales los resultados podrían ser divertidos. También le acusan de que "maneja textos en griego y en eslavo litúrgicos y que no existen traducciones latinas de estos textos matrimoniales. Estos textos, al no estar en latín, son difíciles de comprender. Boswell afirma que las traducciones latinas sí existieron pero que fueron destruidas cuando la iglesia claramente decidió castigar este tipo de uniones". (2) También se le acusa de realizar la investigación buscando corroborar sus tesis y no llevando una investigación rigurosa. No entraré a juzgar cuantas investigaciones de este tipo hoy se dan por rigurosas, pero sí señalar que las investigaciones posteriores parecen más darle la razón que quitársela.

Uno de los casos mejor documentados está en Galicia, es la unión entre Pero y Munio, con un documento ante notario del siglo XI (1031). Dado que se han perdido gran parte de la documentación de la época es imposible saber si fue un caso aislado o mucho más general:

"Nosotros, Pedro Didaz y Munio Vandiles, pactamos y acordamos mutuamente acerca de la casa y la iglesia de Santa María de Ordines, que poseemos en conjunto y en la que compartimos labor; nos encargamos de las visitas, de proveer a su cuidado, de decorar y gobernar sus instalaciones, plantar y edificar. E igualmente compartimos el trabajo del jardín, y de alimentarnos, vestirnos y sostenernos a nosotros mismos. Y acordamos que ninguno de nosotros de nada a nadie sin el consentimiento del otro, en honor de nuestra amistad, y que dividiremos por partes iguales el trabajo de la casa y encomendaremos el trabajo por igual y sostendremos a nuestros trabajadores por igual y con dignidad. Y continuaremos siendo buenos amigos con fe y sinceridad, y con otras personas continuaremos siendo por igual amigos y enemigos todos los días y todas las noches, para siempre. Y si Pedro muere antes que Munio, dejará a Munio la propiedad y los documentos. Y si Munio muere antes que Pedro le dejará la casa y los documentos". (3)

En Francia, especialmente en la costa atlántica, están documentados numerosos casos de hermanamientos (affrerements). En estos casos el pacto era de compartir “pan, vino y bolsa”, el pacto se realizaba ante testigos que ejercían de notarios y daban fe. Según Rafael Arribas: “Este tipo de fraternidades fue bastante común en el Mediterráneo europeo de aquellos tiempos prerrenacentistas, que no fueron tan oscuros como algunos suponen. Probablemente casi la mitad de la población de entonces estaba compuesta por familias no nucleares. Las guerras y la peste, entre otras razones, las habían fragmentado hasta límites inimaginables. No es de extrañar, por tanto, que las leyes de la época permitieran el affrèrement como medio para poder regularlas de alguna manera.” 4)

Este tipo de uniones desaparecen de Europa el siglo XIV,  juristas cristianos como Ramón de Penyafort crearon la figura delictiva del pecado nefando, apareció la “Summa Theologiae” de Tomás de Aquino, que declaró la sodomía como algo contra natura. Se abrió la persecución a la libre sexualidad y cualquier relación sexual que fuera no procreativa fue considerada como anormal y abominable. Santos hermanados en la fe, pasaron a serlo también de sangre (casi mil años después de su existencia). Hoy existen fórmulas distintas de uniones homosexuales, cada estado que los permite tiene una legislación distinta. Históricamente, el concepto de matrimonio ha ido variando según época o país. La existencia durante siglos de hombres que compartieron sus vidas y riquezas con otros hombres, y que al morir eran enterrados juntos, es una evidencia que no debe ser desdeñada como la posibilidad que estas uniones también tuvieron un contenido sexual.

(1) Legendaria inscripción de la tumba de Horn y  Ayol, siglo XIV. 

(2) Las bodas de la semejanza, relaciones homosexuales bendecidas por la iglesia en la Edad Media, según John Boswell. Espiritualidad Caminante

(3) Adaptación del documento encontrado en el Monasterio de Celanova, depositado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Experto en historia LGTBI.

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