Juguetes
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
Se acercan las fechas de los regalos, a pesar de los pesares de la pandemia, y en El Obrero planteamos una interpretación sobre los mismos y sobre el regalo a los niños y niñas, siguiendo nuestro método.
“La preocupación actual de quienes nos interesamos por la infancia la constituyen los juguetes que en estos días se han de poner en las manos de los niños. Es éste un asunto al que no se le concede toda la importancia que merece. Los juguetes provocan en los niños que los poseen iniciativas e ilusiones que necesariamente dejarán huella en sus conciencias infantiles. Procurar que ésta no sea perniciosa y sí saludable para su educación es deber que a todos obliga; conseguirlo es lo importante.
Quien regala un juguete debe pensar que con esta sencilla prueba de afecto o de cariño contribuye eficazmente a la formación integral del niño a quien agasaja. Este, el niño, usarán del objeto corno si fuera «de verdad» y desbordará su fantasía forjando proyectos para cuando sea mayor. Calculemos la importancia que esto tiene, y fácilmente comprenderemos la diferencia fundamental que existe entre unos y otros juguetes. Pongamos por caso un «mecano» y un fusil, un aeroplano de guerra y otro de viajeros. No es preciso ser un profundo conocedor de la psicología infantil para entender que estos aparatos han de producir reacciones completamente distintas y aun contrarias.
Obsequiar a un niño con un juguete no es, pues, un acto meramente afectivo, sino profundamente educativo. Por eso queremos hoy llamar la atención de padres y familiares, y, en general, de cuantos en estos días hacen regalos a la infancia, sobre la responsabilidad que adquieren con una cosa, al parecer, tan insignificante y que no lo es. Escoger juguetes para los niños es una labor que ha de hacerse con exquisito esmero y cuidado. Influye mucho en la educación de los hombres de mañana.”
(Fuente: El Socialista, número 7775, 5 de enero de 1934).