Buenos días, tristeza
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«La libertad de pensar, y de mal pensar y de pensar poco, la libertad de elegir
yo misma mi vida, de elegirme a mí misma. No puedo decir "de ser yo misma"
puesto que no era más que un barro moldeable, pero sí la libertad de rechazar
los moldes»
Buenos días, tristeza, 1954, Françoise Sagan
El apellido de la autora proviene de un personaje de En busca del tiempo perdido de Proust, y el título de la novela de un verso de Éluard; así empezamos con esta su primera novela, escrita a los 19 años, todo un homenaje poético y un velo de misterio y escándalo a partes iguales que le lanzó al éxito. El relato transita a través de tres mujeres: Cecilia, la protagonista de 17 años, Elsa, la amante de su padre y Ana, la amiga de la familia. Cada una de ellas mantendrá una amistad llena de sutiles hostilidades en un entorno de abierto disfrute de la vida, la sexualidad y la falta de complejos, algo que, en su época y dada la edad de la autora, supuso un escándalo, si bien acompañado del éxito rotundo. Va de una adolescente sin problemas económicos, tan desenfadada como egoísta, y cuya aparente ingenuidad hace que casi se le perdone todo. Solo casi. El entorno es la Costa Azul francesa en verano, donde Cecilia y su padre Raymond, unidos por una relación de igual a igual en la que las fiestas, los amores furtivos sin compromiso y las charlas amenas, conforman sus días y noches en un apacible devenir, hasta que llega Ana, una amiga de la esposa muerta del padre, y todo cambia. Ana intenta reconducir la vida de Cecilia y esta no está dispuesta a dejarse imponer una vida más sensata y acorde a su edad, con lo que el conflicto está servido. La adolescente trama un plan para deshacerse de ella, con trágicas consecuencias ante la irresponsabilidad de unos actos inmaduros, y ya nada será igual. Esta novela corta, aparentemente desenfadada, tuvo tanto impacto que fue objeto de varias versiones cinematográficas, lo cual remite a la difícil y versátil interpretación de su lectura.
En la obra, Sagan utiliza un lenguaje descriptivo, de frases cortas y directas, el monólogo interior, los silencios de los personajes y un alejamiento de las propuestas intelectuales del momento, encabezadas por Sartre y compañía, porque busca épater le bourgois desde otro ángulo. No obstante, el tema de las relaciones amorosas incluye otro más interesante y es la del adulto, la figura filial, que no sabe cuál es su sitio y se convierte en el amigo, confidente y alentador de los impulsos inmaduros de su hija. Y cuando queremos ser amigos de nuestros hijos, en vez de educadores, acompañantes y hacedores de buenas personas, esta complicidad no resulta ser buena para ninguno, aunque a veces sí sea más cómoda que poner límites, porque el resultado suele ser hijos desorientados y mimados, sin referentes en la vida, acostumbrados a salirse con la suya y con una baja resistencia al fracaso y al error. Un momento de despreocupación filiopaternal basta para que el drama vital está servido.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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