Gran hermano, 1984-2024
«Hasta que no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, pero hasta
después de haberse rebelado no serán conscientes. Este es el problema»
1984, 1948, George Orwell
- Publicado en Cultura
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
«Hasta que no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, pero hasta
después de haberse rebelado no serán conscientes. Este es el problema»
1984, 1948, George Orwell
«Las personas que intenten encontrar un motivo en esta narrativa serán procesadas; las personas que intenten encontrarle una moraleja serán desterradas; las personas que intenten encontrar un complot serán fusiladas»
Las aventuras de Huckleberry Finn, 1884-85, Mark Twain
«El amor es un laberinto en el que nos perdemos para luego encontrarnos.
En el amor, a veces es mejor perderse que encontrarse»
El sueño de una noche de verano, 1595, William Shakespeare
«El conocimiento no es poder en sí mismo, es la forma en que se utiliza lo que define a una persona»
El nombre de la rosa, 1980, Umberto
«Aunque pueda parecer difícil de soportar, la pobreza es una clase de riqueza que nadie tratará de quitarte»
Los cuentos de Canterbury, s. XIV, Geoffrey Chaucer
«Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás
para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo»
El principito, 1943, Antoine de Saint-Exupéry
«Era hermoso y rubio como la cerveza ―el pecho
tatuado con un corazón― en su voz amarga había la tristeza
doliente y cansada del acordeón»
Tatuaje, 1974, Manuel Vázquez Montalbán
«Una vez que has entregado el alma, lo demás sigue con absoluta certeza, incluso en pleno caos. Desde el principio nunca hubo otra cosa que el caos: era un fluido que me envolvía, que aspiraba por las branquias»
Trópico de Capricornio
«Siempre es más fácil perder que ganar ̶ terminó ̶ y por eso conviene quedarse en poco»
La sombra del ciprés es alargada, 1947, Miguel Delibes
«Cuarenta y tres embarazadas en menos de un año. Los capellanes del cura Beltrán casaron a unas veinte, pero, claro, el mal exige medidas más radicales que estos matrimonios a la fuerza. Hasta ahora, castigos y escarmientos no han cambiado el panorama: soldado que llega a la selva se vuelve un pinga loca»
Pantaleón y las visitadoras, 1973, Mario Vargas Llosa
¿Pero no ve usted —exclamó el médico— que aunque se muera el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella no es lo mismo?
La tía Tula, 1907-21, Miguel de Unamuno
«Esta preocupación mía por la muerte excusa, o por lo menos explica, la extraordinaria decisión que adopté hace poco: asegurarme una vida póstuma bajo el manto de Homero»
La hija de Homero, 1955, Robert Graves
«He aquí yo vengo pronto,
y mi galardón conmigo
para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el Alfa y el Omega
El principio y el fin,
El primero y el último»
Apocalipsis, último libro del Nuevo testamento, Biblia
«Hasta las cosas más imborrables tienen una duración, como las que no dejan huella o ni siquiera suceden»
Corazón tan blanco, 1992, Javier Marías
«Pero lo que yo buscaba en tus ojos y en tu sereno rostro no era la idea que tenías de mí. Era la idea verdadera de ti que yo empezaba a percibir»
Carta a mi madre, 1974, Georges Simenon
«De donde se infiere que Cristo no quiere que le correspondamos ni que le amemos, sino que nos amemos unos a otros; y dice que es la mayor fineza de Cristo esta, porque es fineza sin interés de correspondencia»
Carta atenagórica, 1690 Sor Juana Inés de la Cruz
Caperucita Roja - ¡Abuela, qué brazos más grandes tienes!
Lobo Feroz - Son para abrazarte mejor.
Caperucita Roja - ¡Abuela, qué piernas más grandes tienes!
Lobo Feroz - Son para correr mejor.
Caperucita Roja - ¡Abuela, qué orejas más grandes tienes!
Lobo Feroz - Son para oírte mejor.
Caperucita Roja - ¡Abuela, qué ojos más grandes tienes!
Lobo Feroz - Son para verte mejor.
Caperucita Roja - ¡Abuela, qué dientes más grandes tienes!.
Lobo Feroz - ¡Son para comerte mejor!
Caperucita Roja, 1697, Charles Perrault
«Felizmente, pensó no obstante, la penosa transformación habría de limitarse a los días de plenilunio. Pero no dejaba de sentir sus secuelas, y esa cólera latente, ese deseo de venganza no dejaban de inquietarlo»
El lobo-hombre, 1947, Boris Vian
«Aparte de esto, imaginaba que capturaba a uno, mejor, a dos o tres salvajes y los convertía en mis esclavos, dispuestos a hacer todo lo que les indicara y desprovistos de todos los medios para hacerme daño»
Robinson Crusoe, 1719, Daniel Defoe
«La naturaleza, siguen pensando, invita a todos los mortales a ayudarse mutuamente en la búsqueda de una vida más feliz. Y lo hace con toda razón, ya que no hay individuo tan por encima del género humano que la naturaleza se sienta en la obligación de cuidar de él solo. La naturaleza abraza a todos en una misma comunión. Lo que te enseña una y otra vez, esa misma naturaleza, es que no has de buscar tu medro personal en detrimento de los demás»
Utopía, 1516, Tomás Moro
«Si ser caballero y hombre de letras se conviniesen tan hondamente en un caballero; que su ciencia bastase para ser juez, el caballero debería serlo; porque es más conveniente que lo sea un caballero por quien la justicia ha de ser mantenida, que por quien la justicia no puede ser mantenida»
Libro del orden de caballería, 1275-1281, Ramón Llull
«Estaba segura, completamente segura, de que aquel hombre se consumiría rápida e inevitablemente en su propio fuego y de que solo sería una aparición fugaz sobre la Tierra, porque esta no podría absorber la abundancia que de él brotaba en forma torrencial»
Mozart camino de Praga, 1856, Eduard Mörike
«¿Qué es el alma sin tormento? Es barro como el cuerpo. Bien poco vale una vida sin riesgo. Para alzarnos de la tierra es preciso sufrir en ella toda suerte de mortificaciones. ¿Qué importa el fuego si otro amor abrasa y quema el alma?»
Extramuros, 1978, Jesús Fernández Santos
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