Los Cándidos ilustrados o el optimismo incombustible
«-¿Qué es el optimismo?- dijo Cacambo.
-¡Ah! -respondió Cándido- es la manía de sustentar que todo está bien cuando
está uno muy mal»
Cándido o el optimismo, 1759, Voltaire
- Publicado en Cultura
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
«-¿Qué es el optimismo?- dijo Cacambo.
-¡Ah! -respondió Cándido- es la manía de sustentar que todo está bien cuando
está uno muy mal»
Cándido o el optimismo, 1759, Voltaire
«Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada»
Luces de Bohemia, 1920-24, Ramón María del Valle-Inclán
«Pero el que más y el que menos todos tenemos que acatar una jerarquía,
unos debajo y otros arriba, es ley de vida, ¿no?»
Los santos inocentes, 1981, Miguel Delibes
«¡Te estoy hablando de tu padre! ¡Me hizo ciertas promesas en este mismo despacho! No puedes decirme que has de atender a alguien…, he trabajado treinta y seis años para esta empresa, Howard, ¡y ahora no puedo pagar mi seguro! No puedes comerte la naranja y tirar la cáscara… ¡Un hombre no es una fruta!»
Muerte de un viajante, 1949, Arthur Miller
«Hay cierta clase de hombres que va a donde quieren; y otros van a donde los llevan las circunstancias»
Los gozos y las sombras, 1957-62, Gonzalo Torrente Ballester
«Cuando una multitud inculta trata de ver las cosas con sus propios ojos tiene grandes probabilidades de engañarse»
La letra escarlata, 1850, Nathaniel Hawthorne
«Cuando el corazón está embargado de pasión, están cerrados los oídos al consejo, y en tal tiempo las palabras sensatas, en lugar de amansar, acrecientan la saña»
La tragicomedia de Calixto y Melibea y de la puta vieja Celestina, ca. 1500, Fernando de Rojas
«A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos»
La llamada de Cthulhu, 1926, H. P. Lovecraft
«-¿Sabes en qué veo que las comiste de tres a tres?
En que comía yo dos a dos y callabas»
La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, anónimo
«Porque si ha sido soñado
lo que vi palpable y cierto,
lo que veo será incierto;
y no es mucho que, rendido,
pues veo estando dormido,
que sueñe estando despierto»
La vida es sueño, 1635, Pedro Calderón de la Barca
«Nunca penséis ha de estar secreto el mal o el bien que hiciereis, por encerradas que estéis. ¿Y pensáis que, aunque vos, hija, no os disculpéis, ha de faltar quien torne de vos?» Camino de perfección, Santa Teresa de Jesús
«El bombero (se dirige hacia la salida y luego se detiene):
– A propósito, ¿y la cantante calva? Silencio general, incomodidad.
Sra. Smith: – Sigue peinándose de la misma manera»
La cantante calva, 1952, Eugéne Ionescu
«Empieza a ser ya quien eres en vez de calcular quién serás»
La metamorfosis, 1915, Franz Kafka
«Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven»
Ensayo sobre la ceguera, 1995, José Saramago
«Cuántas cosas estamos a punto de descubrir si la cobardía y la dejadez no entorpeciera nuestra curiosidad»
Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818, Mary Shelley.
«Los pequeños vicios traslucen a través de los andrajos de la miseria; mas las finísimas pieles y los trajes de seda lo ocultan todo.
Dale al vicio un broquel de oro y la espada de la justicia se quebrará contra él, sin mellarlo; pero cubre su broquel con andrajos y un pigmeo lo atravesará con una simple paja»
El rey Lear, William Shakespeare, 1606
«¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros, dicen, proceden los males. Pero también ellos por su estupidez soportan dolores más allá de lo que les corresponde»
La Odisea, Homero.
«Según la auténtica disciplina militar, nunca hay que reducir al enemigo a la
desesperación» (Gargantúa, capítulo XLIII)
Gargantúa y Pantagruel, François de Rabelais
«Hay, sobre todo, épocas en las que la realidad humana, siempre móvil, se acelera, se embala en velocidades vertiginosas. Nuestra época es de esta clase porque es de descensos y caídas»
«Ángel lleno de salud, ¿conoces las fiebres,
Que a lo largo de los murallones pálidos del hospicio,
Como exiliados, se marchan arrastrando los pasos,
Buscando el raro sol y moviendo los labios?
Ángel pleno de salud, ¿conoces las fiebres?»
Las flores del mal, poema XLIV Reversibilidad, Charles Baudelaire.
«—El día que se fastidie se fastidió — contestaba Macario —. Entonces sálvese quien pueda; quiere decir que les habrá llegado a ellos y a su madre el turno las apreturas, y a bandeárselas como sea y tirar para alante. Hasta entonces no hay más narices que dar uno de sí lo que estiren las gomas de los músculos»
El Jarama, 1955, Rafael Sánchez Ferlosio
«El viejo está empeñado en perseguir a esa ballena blanca, y este diablo trata de enredarle y hacer que le dé a cambio su reloj de plata, o su alma, o algo parecido, y entonces él le entregará a Moby Dick»
Moby Dick, Herman Melville
«Clara Zachanassian: ¿Estoy en Güllen?
El jefe del tren: ¡Ha tirado usted del freno de emergencia, madame!
Clara Zachanassian: Siempre lo hago»
La visita de la vieja dama, Friedrich Dürrenmatt
«Llamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo»
Don Juan Tenorio, José Zorrilla y Moral
El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.
Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.
*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..