Perspectiva rusa del momento actual
- Escrito por Héctor Valdes
- Publicado en Opinión
Su visión de nuestra realidad: Hay una máxima en las relaciones internacionales que es indiscutible: la debilidad siempre acerca la posibilidad de un conflicto, nunca ejerce efectos taumatúrgicos para poderlo conjurar. Este aserto es bien conocido por los dirigentes más significados de aquellos países de la escena mundial que históricamente han sido considerados como grandes potencias en alguna etapa de la historia contemporánea.
En el caso que nos ocupa, los dirigentes rusos no son una excepción a esta máxima, al contrario, son maestros en el arte de explotarla y conducirse magistralmente en el teatro de operaciones que ha devenido la política europea.Lavrov es un excelente ejemplo. Cada día desayunamos con las ultimas noticias acerca de qué día , a qué hora y por qué paso fronterizo entraran las tropas rusas en el territorio de su vecino al estilo de la ofensiva del Vistula del 45.
No se nos puede escapar que ya en este momento el Kremlin esta haciendo caja de su estrategia de tensión máxima. El rublo apenas cae más allá de los valores conocidos los últimos 8 años tras la imposición de sanciones por la anexión de Crimea. El petróleo sigue subiendo con el consiguiente oxigeno que ello conlleva para el presupuesto del estado ruso, y los socios europeos están dando una imagen de division interna respecto a que hacer en Ucrania que no cabe duda causa una honda satisfacción en el zar, pasándoselo en grande viendo como los británicos aumentan su retórica belicista. Quizás los únicos con una doctrina de seguridad clara y tajante en lo que a los rusos respecta. Mientras que los alemanes adoptan una postura poco digna, mas propia de una potencia de tercer orden, limitándose a enviar unos cuantos cascos y alguna ambulancia a Kiev.
Entre medias, los franceses llevan su propia agenda, tratando en Moscu de rentabilizar su llamada al dialogo pretendidamente sobreactuada, buscando intercambiar alguna pieza que les devuelva la iniciativa o el monopolio mejor dicho, de jugar a la política en el Sahel. Afectados por la directa intervención rusa en su patio trasero, que no deja de ser una replica de lo que ya sucede desde hace unos años en la República Centroafricana. El descaro ruso en Mali no es sino un desafío en toda regla al Eliseo y a su histórico control consentido por el mundo de la Africa francofona, elevando la apuesta hasta unos limites que el preelectoral Macron no esta dispuesto a aceptar, viéndose forzado a liderar los esfuerzos por mantener el statu-quo en Ucrania y tratando de salir lo menos perjudicado posible de este entuerto particular en el que poco tiene que ganar y si mucho que perder.
El líder ruso, insisto, continua mientras tanto haciendo caja. Es plenamente consciente de que una estrategia de máxima tensión obliga a hilar muy fino, un error puede conducir a circunstancias imprevistas e indeseadas por todas las partes, rusos incluidos, pero si se maneja con acierto y en un horizonte temporal lo suficiente corto, puede ofrecerle enormes ventajas en el tablero internacional. En ese escenario de casi "guerre de drole", conviene tener en cuenta el escaso impacto que unas hipotéticas nuevas sanciones tendrían sobre la economía rusa en comparación a la que tuvieron en 2014.
El Kremlin da la espalda cada vez más a Europa y se vuelca en su otra alma, la asiática, privilegiando las relaciones con su aliado estratégico, China, y reduciendo los intercambios comerciales con países occidentales acumulando oro y yuanes, en una declarada política de desdolarización, que tiene como impacto una mucho menor vulnerabilidad a medidas que se adoptasen contra pongamos por ejemplo su sistema financiero. Asimismo, la dinámica alcista de los precios del crudo y del gas (en parte debido a las tensiones en Ucrania), favorecen las cuentas publicas rusas, reforzando su Fondo de Estabilidad, mejorando paradójicamente la calificación de su deuda, y garantizando la liquidez necesaria para afrontar el gasto publico en pensiones y salarios de empleados gubernamentales, así como alejando el fantasma de tener que implementar recortes en políticas últimamente mas expansivas que nunca como el gasto en defensa. Las sanciones que en 2014 afectaron a numerosos altos cargos políticos y de empresas estratégicas rusas, en esta ocasión no tendrían el mismo alcance, dado que los que tenían que ser castigados ya lo fueron en su momento (con escaso resultado en lo que a quebrar sus lealtades se refiere), siendo por tanto corto el recorrido en este aspecto. La tasa de inflación rusa sigue en parámetros habituales desde principios de siglo, y ahora ya no esta tan alejada de que nos acecha en la UE, por lo tanto una restricción a la exportación de productos alimenticios, manufacturados o cualesquiera que fuesen, afectaría mucho mas a las empresas que tendrían que dejar de vender en el mercado ruso, que a la ciudadania rusa, que a diferencia de 2014 ya tiene en su mayoría productos sustitutos provenientes de terceros países no vinculados por las medidas sancionadoras. Otro asunto que conviene resaltar es que Putin, emulando al Napoleon de 1808 en su pretendida invasión de Portugal que tuvo como consecuencia el libre transito de sus tropas por España, ha situado miles de tropas...en territorio bielorruso, convirtiendo de facto a su vecino Lukashenko en títere de Moscu siguiendo la tradición de las Repúblicas Populares del Pacto de Varsovia, evitando que el longevo dirigente de Minsk vuelva a caer en la tentación de acercarse a sus vecinos del oeste, y echándose en brazos del Kremlin para de paso apagar la enorme contestación interna que sufre el dictador bielorruso. Miden los rusos con su estrategia de máxima tensión continuada, el compromiso europeo (no tanto el americano, que a estos los prueban mas en otros ámbitos), con sus pequeños aliados bálticos, miembros del club de Bruselas al mismo tiempo que de la OTAN. Conocida es la simpatía existente entre lituanos, estonios y letones por un lado y rusos por otro, no pudo Moscu en su momento de mayor debilidad impedir su adhesión a la UE ni a la OTAN (cierto es que no son realidades comparables a la ucraniana), y no pierde la ocasión de hacerle ver a los pequeños estados de tradición hanseática hasta donde esta dispuesto a llegar en aquellos territorios que un día fueron suyos y que albergan importantes contingentes de población rusófona.
En mi opinión, es fundamental que Occidente aguante el pulso, muestre firmeza, cohesión y una única voz, apure al máximo la adopción de medidas que fueran irrevocables y con poco efecto practico (antibióticos muy duros contra bacterias resistentes) que solo incrementarían el discurso victimista del Kremlin haciéndonos caer en su trampa.
La hipótesis mas probable que debería de presidir la acción de nuestros lideres es la de estrategia de alta tensión sin estallido de conflicto armado de alta intensidad, para lo que se requiere sangre fría, contención en la adopción de medidas de difícil vuelta atrás, firmeza y unidad inquebrantables, proyectar cohesión máxima ante Rusia, y voluntad de aceptar el pulso, sostenerlo a largo plazo es lo único que el Kremlin no esta dispuesto a aceptar.
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